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Verano de 1994. España vive una sequía sin precedentes derivada de una ola de calor extrema y está empezando a intentar salir de la crisis económica en la que está sumida. En medio de días de playa, verbenas y vacaciones, debuta en Antena 3 un nuevo humorista. Se llama Chiquito de la Calzada, es de Málaga, y en pocos meses se meterá en el bolsillo a los espectadores. El fenómeno despegó a una velocidad sin precedentes y casi una década después de su muerte, Chiquito de la Calzada sigue siendo uno de los rostros fundamentales de la cultura popular española. Sus movimientos siguen imitándose, su figura se ha convertido en meme y sus palabras son ya parte del lenguaje de varias generaciones de españoles. Pero detrás de ese personaje de éxito estaba Gregorio Esteban Sánchez Fernández, una persona a la que la fama le llegó pasados los sesenta años y a la que el éxito le provocó también sufrimiento. Sobre lo que había detrás del humorista ahonda el nuevo documental de Movistar Plus El otro Chiquito, en el que se aborda el juicio que el cómico tuvo con Florentino Fernández después de que el humorista madrileño se hiciera famoso imitando los gestos y el universo de Chiquito.
Cartel de ‘El otro Chiquito’MOVISTAR PLUS
Fernández debutó en Esta noche cruzamos el Mississippi, el programa que dirigía Pepe Navarro, con Lucas Grijander, un personaje que emulaba el lenguaje y el movimiento del humorista andaluz. El experimentó triunfó y fue acompañado de numerosas promociones comerciales. Dolido, Chiquito de la Calzada demandó al programa alegando que se estaban aprovechando de su trabajo.»Hoy el caso sería bastante diferente. El juicio tampoco fue muy famoso en la etapa. Chiquito puso una demanda a la productora de Pepe Navarro y contra Telecinco porque les estaban copiando con personajes basados en Chiquito de la Calzada. Sí que es verdad que en aquel momento la defensa de la propiedad intelectual no estaba tan desarrollada como ahora, era un momento en que no había jurisprudencia», detalla Juan Zavala, codirector y coguionista del documental. Zavala recuerda que había «muchas dudas» al respecto y que el contexto en el que se produjeron los hechos es muy diferente al de ahora. «Era el comienzo de las televisiones privadas en los años noventa, era una época en la que las reglas de la competencia todavía estaban por explotar o por regular. Ahora habría sido totalmente diferente porque hay más mecanismos legales para poder analizar todo eso y emitir una sentencia», explica Zavala. El juicio terminó sin llegar a una conclusión, pero sí pasó factura a nivel emocional al humorista. «Con Chiquito era difícil ver la persona y no el personaje. Ha sido difícil para nosotros encontrar entrevistas donde se mostrara el lado de Gregorio Sánchez, él siempre usaba el humor para no tener que enfrentarse a preguntas de la vida real. Para protegerse de todo lo que fuese serio», comenta Javier Morales, codirector y coguionista de El otro Chiquito. Para preparar el documental, repasaron archivos del humorista, pero apenas encontraron material en el que se saliera de su faceta humorística. «Cada vez que le preguntaban por algo como política o sobre conflictos que había en aquella época, él saltaba con un chiste o se desvinculaba de las cosas serias. Pero sí que hablando con gente que estuvo con él, gente de su alrededor, nos contaron que él con el caso este lo pasó fatal. Lejos de ser una anécdota graciosa de un juicio entre cómicos, él lo pasó realmente mal y pensaba que se estaban forrando a su costa», reflexiona Morales.
«Con Chiquito era difícil ver la persona y no el personaje. Ha sido difícil encontrar entrevistas donde se mostrara el lado de Gregorio Sánchez, él siempre usaba el humor para no tener que enfrentarse a preguntas de la vida real. Para protegerse de todo lo que fuese serio»Javier Morales, codirector y coguionista de ‘El otro Chiquito'»Era fascinante para nosotros ese contraste. Cómo detrás de una persona que hace reír y que hace feliz a la gente, en un momento dado él podía estar sufriendo. Que detrás de ese cómico hubiera un hombre que en un momento determinado sufrió mucho con este caso», añade Zavala. Un universo surrealista que cautivó inmediatamente Chiquito de la Calzada debutó en julio de 1994 y es Nochevieja ya estaba dando las Campanadas. Pocas veces un humorista había conseguido conquistar de esa manera unánime a los espectadores. «Él tenía un talento natural para transmitir alegría. ¿En qué consiste? Pues no lo sabemos. En su caso consistió en crear un mundo que conectaba con todos. Un mundo surrealista en el que España decidió refugiarse en un momento de crisis. Es inexplicable lo que ocurrió con Chiquito», defiende Zavala. Los guionistas destacan que se puede intentar analizar el contexto con el que el humorista llegó a Genio y figura, pero en el fondo la mayoría de la culpa reside en su talento. «Hay algo que solo lo tienen los grandes artistas, que es ese don que es inimitable y que es totalmente original. Nadie más tenía ese don para refugiar a un país y para contagiar a un país de esa cultura totalmente absurda. Si ahora mismo repetimos las frases de Chiquito, tú dices fistro y a ti se te esboza una sonrisa simplemente con decir la palabra fistro. Eso es magia y es inexplicable», relata Zavala.»Y sobre todo un humor tan local que partía además de un barrio concreto de Málaga —La Trinidad—. Ese tipo de expresiones que él usaba, esa forma de hablar tan flamenca, que de repente eso se entendiese o no se entendiese, pero que se disfrutara en toda España, eso nos hace pensar que en el fondo no somos tan diferentes culturalmente como muchas veces creemos», añade Morales, que recuerda que triunfó en todos los rincones de España. El humorista supo crear es universo absurdo y surrealista y el contexto de la televisión actual, con menos canales y sin redes sociales, terminó de impulsarlo. «El arte de Chiquito habría trascendido y, de hecho, ha trascendido, pero el fenómeno solo podía ocurrir en ese momento. Que en cuatro meses todo un país estuviera hablando con unas palabras que no había utilizado nunca y que eran inventadas por un señor de 62 años es insólito. Ahora mismo creo que sería imposible porque la audiencia está muy fragmentada. Y seguro que, aunque parezca mentira, con las redes sociales habría tenido hate desde el primer momento», asegura Zavala. De humorista a icono de la cultura popular Han pasado más de tres décadas desde que Chiquito de la Calzada apareció en la televisión pública y su legado sigue más vivo que nunca. El ejemplo de Lucas Grijander, la parodia del humorista ideada por Florentino Fernández, es hoy el pan de cada día en redes sociales. «Ahora te puedes convertir en meme en cualquier momento. Lo que se debatía de fondo es si Chiquito de la Calzada era un personaje o una persona. Ahora con las redes sociales y la inteligencia artificial la propiedad intelectual está más protegida porque puedes crear un meme en un minuto. De hecho Chiquito de la Calzada es un meme. Es muy delicada esa frontera que separa el derecho de expresión y el derecho a la parodia o la propiedad intelectual y que pueda proteger a un personaje», reflexiona Zavala. Además de meme, el humorista consiguió trasladar palabras y expresiones a la calle que hoy en día siguen perdurando en el lenguaje popular. «Es increíble que 30 años después probablemente a la gente más joven si le decimos ‘¡hasta luego, Lucas!’, igual no sabe quién es el autor de esa expresión, pero la entiende. Si dices fistro, también», insiste Zavala. «Yo tengo una hija de trece años que conoce las expresiones pero no sabe quién es Chiquito, pero su lenguaje se ha quedado dentro de la cultura», ejemplifica Morales.
«Es increíble que 30 años después probablemente a la gente más joven si le decimos ‘¡hasta luego, Lucas!’, igual no sabe quién es el autor de esa expresión, pero la entiende. Si dices fistro, también»Juan Zavala, codirector y coguionista de ‘El otro Chiquito'»Es un icono de la cultura pop. Chiquito de la Calzada simplemente con una silueta, con unos trazos, puedes definirlo. Su figura, su perfil y sus pasos… Es parte de la cultura de este país, no solo pop, porque han trascendido sus términos y sus palabras», defiende Zavala. Morales insiste en que Chiquito es una estrella en toda España, pero especialmente en su tierra: «Yo veraneo en Málaga y allí es vamos… lo ponen a la altura de Picasso y Antonio Banderas, que son otros grandes malagueños. No hay taberna en la que entres y no te encuentres algo relacionado con él».
Además, el coguionista y codirector del documental recuerda que recientemente se ha publicado una parodia de El principito utilizando el lenguaje del humorista, El Princhiquito, y que existe una cuenta en redes sociales, el Chiquitoverso, que crea imágenes del cómico con IA. «Es un icono», insiste Morales.
Verano de 1994. España vive una sequía sin precedentes derivada de una ola de calor extrema y está empezando a intentar salir de la crisis económica en la que está sumida. En medio de días de playa, verbenas y vacaciones, debuta en Antena 3 un nuevo humorista. Se llama Chiquito de la Calzada, es de Málaga, y en pocos meses se meterá en el bolsillo a los espectadores.
El fenómeno despegó a una velocidad sin precedentes y casi una década después de su muerte, Chiquito de la Calzada sigue siendo uno de los rostros fundamentales de la cultura popular española. Sus movimientos siguen imitándose, su figura se ha convertido en meme y sus palabras son ya parte del lenguaje de varias generaciones de españoles.
Pero detrás de ese personaje de éxito estaba Gregorio Esteban Sánchez Fernández, una persona a la que la fama le llegó pasados los sesenta años y a la que el éxito le provocó también sufrimiento. Sobre lo que había detrás del humorista ahonda el nuevo documental de Movistar Plus El otro Chiquito, en el que se aborda el juicio que el cómico tuvo con Florentino Fernández después de que el humorista madrileño se hiciera famoso imitando los gestos y el universo de Chiquito.

Cartel de ‘El otro Chiquito’
Fernández debutó en Esta noche cruzamos el Mississippi, el programa que dirigía Pepe Navarro, con Lucas Grijander, un personaje que emulaba el lenguaje y el movimiento del humorista andaluz. El experimentó triunfó y fue acompañado de numerosas promociones comerciales. Dolido, Chiquito de la Calzada demandó al programa alegando que se estaban aprovechando de su trabajo.
«Hoy el caso sería bastante diferente. El juicio tampoco fue muy famoso en la etapa. Chiquito puso una demanda a la productora de Pepe Navarro y contra Telecinco porque les estaban copiando con personajes basados en Chiquito de la Calzada. Sí que es verdad que en aquel momento la defensa de la propiedad intelectual no estaba tan desarrollada como ahora, era un momento en que no había jurisprudencia», detalla Juan Zavala, codirector y coguionista del documental.
Zavala recuerda que había «muchas dudas» al respecto y que el contexto en el que se produjeron los hechos es muy diferente al de ahora. «Era el comienzo de las televisiones privadas en los años noventa, era una época en la que las reglas de la competencia todavía estaban por explotar o por regular. Ahora habría sido totalmente diferente porque hay más mecanismos legales para poder analizar todo eso y emitir una sentencia», explica Zavala. El juicio terminó sin llegar a una conclusión, pero sí pasó factura a nivel emocional al humorista.
«Con Chiquito era difícil ver la persona y no el personaje. Ha sido difícil para nosotros encontrar entrevistas donde se mostrara el lado de Gregorio Sánchez, él siempre usaba el humor para no tener que enfrentarse a preguntas de la vida real. Para protegerse de todo lo que fuese serio», comenta Javier Morales, codirector y coguionista de El otro Chiquito.
Para preparar el documental, repasaron archivos del humorista, pero apenas encontraron material en el que se saliera de su faceta humorística. «Cada vez que le preguntaban por algo como política o sobre conflictos que había en aquella época, él saltaba con un chiste o se desvinculaba de las cosas serias. Pero sí que hablando con gente que estuvo con él, gente de su alrededor, nos contaron que él con el caso este lo pasó fatal. Lejos de ser una anécdota graciosa de un juicio entre cómicos, él lo pasó realmente mal y pensaba que se estaban forrando a su costa», reflexiona Morales.
«Con Chiquito era difícil ver la persona y no el personaje. Ha sido difícil encontrar entrevistas donde se mostrara el lado de Gregorio Sánchez, él siempre usaba el humor para no tener que enfrentarse a preguntas de la vida real. Para protegerse de todo lo que fuese serio»
Javier Morales, codirector y coguionista de ‘El otro Chiquito’
«Era fascinante para nosotros ese contraste. Cómo detrás de una persona que hace reír y que hace feliz a la gente, en un momento dado él podía estar sufriendo. Que detrás de ese cómico hubiera un hombre que en un momento determinado sufrió mucho con este caso», añade Zavala.
Un universo surrealista que cautivó inmediatamente
Chiquito de la Calzada debutó en julio de 1994 y es Nochevieja ya estaba dando las Campanadas. Pocas veces un humorista había conseguido conquistar de esa manera unánime a los espectadores. «Él tenía un talento natural para transmitir alegría. ¿En qué consiste? Pues no lo sabemos. En su caso consistió en crear un mundo que conectaba con todos. Un mundo surrealista en el que España decidió refugiarse en un momento de crisis. Es inexplicable lo que ocurrió con Chiquito», defiende Zavala.
Los guionistas destacan que se puede intentar analizar el contexto con el que el humorista llegó a Genio y figura, pero en el fondo la mayoría de la culpa reside en su talento. «Hay algo que solo lo tienen los grandes artistas, que es ese don que es inimitable y que es totalmente original. Nadie más tenía ese don para refugiar a un país y para contagiar a un país de esa cultura totalmente absurda. Si ahora mismo repetimos las frases de Chiquito, tú dices fistro y a ti se te esboza una sonrisa simplemente con decir la palabra fistro. Eso es magia y es inexplicable», relata Zavala.
«Y sobre todo un humor tan local que partía además de un barrio concreto de Málaga —La Trinidad—. Ese tipo de expresiones que él usaba, esa forma de hablar tan flamenca, que de repente eso se entendiese o no se entendiese, pero que se disfrutara en toda España, eso nos hace pensar que en el fondo no somos tan diferentes culturalmente como muchas veces creemos», añade Morales, que recuerda que triunfó en todos los rincones de España.
El humorista supo crear es universo absurdo y surrealista y el contexto de la televisión actual, con menos canales y sin redes sociales, terminó de impulsarlo. «El arte de Chiquito habría trascendido y, de hecho, ha trascendido, pero el fenómeno solo podía ocurrir en ese momento. Que en cuatro meses todo un país estuviera hablando con unas palabras que no había utilizado nunca y que eran inventadas por un señor de 62 años es insólito. Ahora mismo creo que sería imposible porque la audiencia está muy fragmentada. Y seguro que, aunque parezca mentira, con las redes sociales habría tenido hate desde el primer momento», asegura Zavala.
De humorista a icono de la cultura popular
Han pasado más de tres décadas desde que Chiquito de la Calzada apareció en la televisión pública y su legado sigue más vivo que nunca. El ejemplo de Lucas Grijander, la parodia del humorista ideada por Florentino Fernández, es hoy el pan de cada día en redes sociales.
«Ahora te puedes convertir en meme en cualquier momento. Lo que se debatía de fondo es si Chiquito de la Calzada era un personaje o una persona. Ahora con las redes sociales y la inteligencia artificial la propiedad intelectual está más protegida porque puedes crear un meme en un minuto. De hecho Chiquito de la Calzada es un meme. Es muy delicada esa frontera que separa el derecho de expresión y el derecho a la parodia o la propiedad intelectual y que pueda proteger a un personaje», reflexiona Zavala.
Además de meme, el humorista consiguió trasladar palabras y expresiones a la calle que hoy en día siguen perdurando en el lenguaje popular. «Es increíble que 30 años después probablemente a la gente más joven si le decimos ‘¡hasta luego, Lucas!’, igual no sabe quién es el autor de esa expresión, pero la entiende. Si dices fistro, también», insiste Zavala. «Yo tengo una hija de trece años que conoce las expresiones pero no sabe quién es Chiquito, pero su lenguaje se ha quedado dentro de la cultura», ejemplifica Morales.
«Es increíble que 30 años después probablemente a la gente más joven si le decimos ‘¡hasta luego, Lucas!’, igual no sabe quién es el autor de esa expresión, pero la entiende. Si dices fistro, también»
Juan Zavala, codirector y coguionista de ‘El otro Chiquito’
«Es un icono de la cultura pop. Chiquito de la Calzada simplemente con una silueta, con unos trazos, puedes definirlo. Su figura, su perfil y sus pasos… Es parte de la cultura de este país, no solo pop, porque han trascendido sus términos y sus palabras», defiende Zavala.
Morales insiste en que Chiquito es una estrella en toda España, pero especialmente en su tierra: «Yo veraneo en Málaga y allí es vamos… lo ponen a la altura de Picasso y Antonio Banderas, que son otros grandes malagueños. No hay taberna en la que entres y no te encuentres algo relacionado con él».
Además, el coguionista y codirector del documental recuerda que recientemente se ha publicado una parodia de El principito utilizando el lenguaje del humorista, El Princhiquito, y que existe una cuenta en redes sociales, el Chiquitoverso, que crea imágenes del cómico con IA. «Es un icono», insiste Morales.