El imán de Ripoll levantó sospechas en Bélgica por sus sermones radicales



Abdelbaki Es Satty, el imán de Ripoll y cabecilla de la célula catalana.

El presidente de la mezquita cercana a Bruselas en la que Abdelbaki Es Satty -el cerebro de los atentados de Barcelona y Cambrils– buscó trabajo ha declarado como testigo y ha arrojado más luz sobre los planes del que finalmente se convirtió en imán de Ripoll (Girona) y acabó radicalizando a una pandilla de 11 jóvenes marroquíes. Según ha explicado ante las autoridades de Bélgica, Es Satty llegó a dar algunos sermones a modo de prueba, ya que aspiraba a convertirse en imán de una mezquita de Vilvoorde, pero lo hizo con un lenguaje inadecuado que hizo saltar las alarmas de los gestores del centro, que no sólo lo descartaron como candidato sino que alertaron a la Policía por su tono integrista.

El alcalde de esta localidad ha dicho en la televisión belga que el lenguaje del imán de Ripoll era «violento» y «extremista». Si ya tenían dudas de su idoneidad para el cargo, se despejaron cuando Es Satty desapareció inmediatamente cuando le pidieron un certificado de antecedentes penales, que nunca llegó. Era evidente en porqué: había cumplido condena por tráfico de drogas en una cárcel de Castellón, entre 2010 y 2014, y nadie lo iba a contratar con ese currículum. Las autoridades de Bélgica han elogiado la decisión de la comunidad musulmana que evitó que Es Satty se quedara en el país.

Los hechos, según empieza a aclararse, se encadenaron de la siguiente manera: Es Satty fue a Vilvoorde y desde allí pidió trabajó a un imán de Diegem, otra localidad a 10 kilómetros de la anterior. Este segundo imán le pidió, antes de aceptarlo, el certificado de antecedentes penales. El imán sospechó de Es Satty y contactó con la policía. En ese contexto, un agente de proximidad de la policía belga mandó el correo a un conocido en los Mossos, una misiva de carácter informal a un correo personal en la que pedía toda la información que tuviera sobre Es Satty. «Cuanta más puedas compartir, ¡mejor!», explicaba el correo.

BUSCANDO ADEPTOS

Es Satty no sólo viajó a la periferia bruselense -nido de yihadistas en la última década- buscando trabajo o para visitar a algunos de los familiares que allí residían, en concreto, un primo en cuya casa se alojó. También se acercó a varios jóvenes en un parque cercano a la mezquita en la que aspiraba a entrar con la intención de reclutarlos como terroristas. No le hicieron caso. Los chicos lo han revelado al reconocer por las imágenes al imán de Ripoll, según explica el diario La Vanguardia.

El diario belga La Dernière Heure abunda en este relato, que Es Satty intentó reclutar terroristas en Vilvoorde, y añade que tenía una estructura en la ciudad. Por el momento no han trascendido los detalles de sus posibles colaboradores.

TRES ALERTAS

Según publica hoy El Periódico, Abdelbaki Es Satty, antes de crear la célula yihadista que cometió los atentados del 17 y 18 de agosto, «hizo saltar tres alarmas que no supusieron que entrara en el radar de ninguna policía».

Añade este medio que «el correo electrónico (belga) fue remitido a un policía no adscrito al área antiterrorista, subrayan fuentes del cuerpo catalán. Tras recibirlo, el sargento consultó la base de datos de la policía autonómica. Respondió que no constaba ningún antecedente (dado que no había estado en ninguna cárcel catalana) pero añadió que Es Satty tenía un primo -Mostapha Es Satty- que había sido investigado en el marco de la operación Chacal, una de las operaciones activadas en España tras los atentados del 11-M. Mostapha no llegó a ser condenado porque la fiscalía retiró la acusación contra él. Al tratarse de una comunicación que no se articuló a través de los canales oficiales, los Mossos no activaron ninguna investigación».

En esa operación se encontró la documentación de Es Satty fotocopiada en la casa de uno de los principales acusados, llamado Mohamed Mrabet Fhasi, carnicero de profesión y vecino de Vilanova i la Geltrú. Este hombre fue condenado por la Audiencia Nacional en 2010 por ser supuestamente un reclutador de yihadistas. Sin embargo, al año siguiente el Tribunal Supremo anuló dicha sentencia. Un primo del imán también se sentó en el banquillo por el mismo caso. Es decir, el nombre del imán salió a relucir por partida doble, pero con personas que luego acabaron en la calle. No había nada más en su contra.

Durante aquel registro en casa de Mrabet, la de Abdelbaki Es Satty no fue la única documentación que apareció. «No consta si los agentes estiraron este hilo y si llegaron a investigar a Es Satty. Si lo hicieron, aquellas pesquisas no fueron trasladas a los Mossos», dice El Periódico. «Los Mossos no tenían constancia de que un imán con antecedentes penales por tráfico de drogas ejercía en Ripoll. No sabían que su nombre había aparecido en Chacal, una investigación antiyihadista. Por último, al tratarse de una comunicación informal, tampoco se interesaron por él cuando un policía local les envió el correo electrónico. Tres alarmas que nadie escuchó», concluye este medio.

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