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“No sé si es algo genético o algo que hay en mí, pero soy incapaz de perdonar”, asegura un Noel Gallagher totalmente devastado que, sin embargo, no acaba de dejar claro cuál fue la motivación que lo llevó a unirse de nuevo a su hermano Liam en una gira de regreso 15 años después de la separación de Oasis.Esa es la gran incógnita que queda sin resolver en Don’t look back in anger, el documental sobre la gira Live ‘25 de Oasis con la que ambos dejaban atrás esa “ira” y volvían a subirse al escenario en nada menos que 41 conciertos, recorriendo América, Asia, Australia y las islas británicas. Lo han estrenado en el Festival de Venecia, dejando una instantánea juntos para el recuerdo, y este viernes 11 de septiembre llega a los cines de todo el mundo.Una gira que, además de llevarles de viaje físicamente, también los acercó mutuamente y gracias a la que Noel y Liam Gallagher han acabado con el culebrón eterno de su enemistad.El punto de partida: seis semanas en silencio en una nave de ensayoEn los 120 minutos que dura la pieza audiovisual dirigida por Will Lovelace y Dylan Southern y escrita por Steven Knight, no hay certezas de cómo se gestionó ese regreso, pero sí hay mucha épica y emoción. Tanto de estos dos hermanos que comienzan sin hablarse durante seis semanas de ensayos en una nave en Mánchester, como del público que cobra un papel fundamental y que fueron los que les motivaron a apartar sus diferencias. “Se perdonó sin decir una palabra”, aseguran.»Tengo tanta rabia dentro que pocas veces canto. Es como un exorcismo, tengo que contenerme para no morder el micrófono», comenta Liam en esos ensayos, a los que tal y como comenta Noel, «llegaba enfadado y se iba enfadado». Cuando quería, a su estilo, como ha hecho en toda su carrera, caminando con esa actitud chulesca, su parka y su bolsa de deporte Adidas en mano. Liam empezó a ensayar una semana más tarde que el resto de la banda, faltaba varias veces en semana y tampoco acudió a los ensayos finales en Cardiff.
«Tengo tanta rabia dentro que pocas veces canto. Es como un exorcismo, tengo que contenerme para no morder el micrófono»Liam Gallagher, vocalista de OasisEl ambiente tenso se podía cortar con un cuchillo y todos los ingredientes estaban listos para que volasen de nuevo botellas, guitarras o ciruelas como en ese concierto en París en 2009. Como bien cantan en The Masterplan, «all we know is that we don’t know how it’s gonna be» (Todo lo que sabemos es que no sabemos cómo va a ser). Sin embargo, los fans tenían la solución. El punto de inflexión: la comunión con el públicoLas historias de los fans de Argentina, Japón, Inglaterra o Brasil y cómo han vivido a lo largo del mundo el reencuentro se intercalan con una narración de los Gallagher —muy bien jugada a nivel de realización manteniendo el suspense de si en esa entrevista estaban juntos o no— y con las imágenes de archivo, incluido cómo vivió el público la noticia de la pelea en el Rock in Seine de París en 2009 que pondría punto y final al grupo.Oasis se vive como una religión capaz de unir a familias, amigos e incluso al escuadrón de policía que se preparaba en Cardiff antes de su primer concierto de la gira, cuya charla previa se parodia con canciones de la banda. “¿Ha quedado claro el Masterplan?”, se le oye decir al responsable. Pero también de cómo impactó ese Don’t look back in anger en una víctima superviviente del atentado de Mánchester en el concierto de Ariana Grande en 2017.“Desde que Oasis se separó, el mundo se fue a la mierda”, se oye bromear a Noel en determinado momento, mientras se suceden imágenes del covid-19, del Brexit, de Donald Trump o de la guerra de Ucrania.
Los Gallagher en su concierto en California parte de su gira Oasis Live ’25.Variety via Getty Images
Noel, quien define a Liam como “un tocahuevos” y “un gilipollas” pasa, casi por arte de magia, a volver a unirse y darse la mano con su hermano para subir al escenario en Cardiff maracas en mano, a pesar de que él mismo no confiaba en cómo iba a salir la gira. “No vino al ensayo previo, pensaba que iba a ser un caos, pero se subió al escenario y es como si tuviera 30 años otra vez. Es un gilipollas”, recuerda sobre ese primer concierto.La épica que trascendía su música —con siete álbumes de estudio con especial gloria de los tres primeros publicados en tres años entre 1994 y 1997— se trasladó a los asistentes y como un boomerang, de vuelta, a ellos. “Teníamos la oportunidad de cambiar la narrativa y la mierda que nos separó”, apunta Noel.Esa capacidad de conectar, según muestran, fue lo que les animó a seguir y a que esa reconciliación se asentase —ya han comenzado los teasers y rumores de una más que posible gira europea en 2027 con parada en España— y a que incluso sus hijos, que hasta entonces no se conocían, se hicieran íntimos amigos en este viaje de cinco meses.
Fans de Oasis en uno de los conciertos de la gira.Getty Images
“¿15 años esperando? Esta banda te manda al loquero, yo nos habría mandado a la mierda”, asegura Liam en un determinado momento sobre la fidelidad de sus fans. Hay quien le ha puesto a su perro Bonehead —como Paul Benjamin Arthurs el guitarrista fundador de la banda junto a los Gallagher que también ha vuelto a los escenarios con ellos— quien ha utilizado para comunicarse dentro del espectro autista gracias a su canción Talk Tonight, quien ha superado una depresión gracias a sus canciones o a quien, como a las amas [buceadoras a pulmón japonesas que pecan en la región de Mie] a las que Acquiesce les sirve para enfrentarse a su día a día. Ninguno se ha desanimado en estos desesperantes 15 años.El final: la admiración mutua inesperadaEl desencanto con el que Noel se enfrenta a un Liam lleno de rabia en los ensayos previos pasa a admiración. “Si yo me pusiera la pandereta en la cabeza como él sería gilipollas. Pero él no, se me había olvidado lo que significaba Liam para la gente”, admite.Lejos de quedarse en algo fortuito, Liam deja la puerta entreabierta a un futuro (en solitario o con su hermano sobre los escenarios). Y lo hace al analizar su pose característica ante el micro: “Tienes que pensar algo que funcione con 60 años. Mick Jagger tiene que arrepentirse de Jumping Jack Flash y toda esa mierda, decir ‘joder, ahora tengo que dar volteretas, abrirme de piernas y hacer todo eso en el escenario”.
«Antes no hablábamos ni quedábamos, ahora nos mandamos vídeos de mierda casi todos los días como con cualquier amigo»Liam Gallagher, vocalista de OasisAlgo totalmente impensable es que este documental te lleve a que Noel acabe diciéndole a Liam que es “encantador” o que Liam diga que “sus canciones son increíbles, sin eso no sería posible”. “Antes no hablábamos ni quedábamos, ahora nos mandamos vídeos de mierda casi todos los días como con cualquier amigo”, asegura Liam. Eso sí, dejan claro que la juerga y las broncas regadas de alcohol han pasado a la historia. “Te cansas de oír las mismas gilipolleces de tus amigos durante 40 años. Cuando tienes 20 parece que estás predicando la verdad, ahora ya no”, explica Liam.
Noel y Liam Gallagher en la ‘premiere’ de ‘Don’t Look Back in Anger’ en Venecia.Mondadori Portfolio
Igual que hace dos años parecía impensable dar la noticia de su regreso, muchos fans no esperarían leer que se podían dedicar estas palabras: “Los detalles que odiábamos del otro han desaparecido, ahora somos como iguales”. ¿Durará? Definitely Maybe.
“No sé si es algo genético o algo que hay en mí, pero soy incapaz de perdonar”, asegura un Noel Gallagher totalmente devastado que, sin embargo, no acaba de dejar claro cuál fue la motivación que lo llevó a unirse de nuevo a su hermano Liam en una gira de regreso 15 años después de la separación de Oasis.
Esa es la gran incógnita que queda sin resolver en Don’t look back in anger, el documental sobre la gira Live ‘25 de Oasis con la que ambos dejaban atrás esa “ira” y volvían a subirse al escenario en nada menos que 41 conciertos, recorriendo América, Asia, Australia y las islas británicas. Lo han estrenado en el Festival de Venecia, dejando una instantánea juntos para el recuerdo, y este viernes 11 de septiembre llega a los cines de todo el mundo.
Una gira que, además de llevarles de viaje físicamente, también los acercó mutuamente y gracias a la que Noel y Liam Gallagher han acabado con el culebrón eterno de su enemistad.
El punto de partida: seis semanas en silencio en una nave de ensayo
En los 120 minutos que dura la pieza audiovisual dirigida por Will Lovelace y Dylan Southern y escrita por Steven Knight, no hay certezas de cómo se gestionó ese regreso, pero sí hay mucha épica y emoción. Tanto de estos dos hermanos que comienzan sin hablarse durante seis semanas de ensayos en una nave en Mánchester, como del público que cobra un papel fundamental y que fueron los que les motivaron a apartar sus diferencias. “Se perdonó sin decir una palabra”, aseguran.
«Tengo tanta rabia dentro que pocas veces canto. Es como un exorcismo, tengo que contenerme para no morder el micrófono», comenta Liam en esos ensayos, a los que tal y como comenta Noel, «llegaba enfadado y se iba enfadado».
Cuando quería, a su estilo, como ha hecho en toda su carrera, caminando con esa actitud chulesca, su parka y su bolsa de deporte Adidas en mano. Liam empezó a ensayar una semana más tarde que el resto de la banda, faltaba varias veces en semana y tampoco acudió a los ensayos finales en Cardiff.
«Tengo tanta rabia dentro que pocas veces canto. Es como un exorcismo, tengo que contenerme para no morder el micrófono»
Liam Gallagher, vocalista de Oasis
El ambiente tenso se podía cortar con un cuchillo y todos los ingredientes estaban listos para que volasen de nuevo botellas, guitarras o ciruelas como en ese concierto en París en 2009. Como bien cantan en The Masterplan, «all we know is that we don’t know how it’s gonna be» (Todo lo que sabemos es que no sabemos cómo va a ser). Sin embargo, los fans tenían la solución.
El punto de inflexión: la comunión con el público
Las historias de los fans de Argentina, Japón, Inglaterra o Brasil y cómo han vivido a lo largo del mundo el reencuentro se intercalan con una narración de los Gallagher —muy bien jugada a nivel de realización manteniendo el suspense de si en esa entrevista estaban juntos o no— y con las imágenes de archivo, incluido cómo vivió el público la noticia de la pelea en el Rock in Seine de París en 2009 que pondría punto y final al grupo.
Oasis se vive como una religión capaz de unir a familias, amigos e incluso al escuadrón de policía que se preparaba en Cardiff antes de su primer concierto de la gira, cuya charla previa se parodia con canciones de la banda. “¿Ha quedado claro el Masterplan?”, se le oye decir al responsable. Pero también de cómo impactó ese Don’t look back in anger en una víctima superviviente del atentado de Mánchester en el concierto de Ariana Grande en 2017.
“Desde que Oasis se separó, el mundo se fue a la mierda”, se oye bromear a Noel en determinado momento, mientras se suceden imágenes del covid-19, del Brexit, de Donald Trump o de la guerra de Ucrania.

Los Gallagher en su concierto en California parte de su gira Oasis Live ’25.
Noel, quien define a Liam como “un tocahuevos” y “un gilipollas” pasa, casi por arte de magia, a volver a unirse y darse la mano con su hermano para subir al escenario en Cardiff maracas en mano, a pesar de que él mismo no confiaba en cómo iba a salir la gira. “No vino al ensayo previo, pensaba que iba a ser un caos, pero se subió al escenario y es como si tuviera 30 años otra vez. Es un gilipollas”, recuerda sobre ese primer concierto.
La épica que trascendía su música —con siete álbumes de estudio con especial gloria de los tres primeros publicados en tres años entre 1994 y 1997— se trasladó a los asistentes y como un boomerang, de vuelta, a ellos. “Teníamos la oportunidad de cambiar la narrativa y la mierda que nos separó”, apunta Noel.
Esa capacidad de conectar, según muestran, fue lo que les animó a seguir y a que esa reconciliación se asentase —ya han comenzado los teasers y rumores de una más que posible gira europea en 2027 con parada en España— y a que incluso sus hijos, que hasta entonces no se conocían, se hicieran íntimos amigos en este viaje de cinco meses.

Fans de Oasis en uno de los conciertos de la gira.
“¿15 años esperando? Esta banda te manda al loquero, yo nos habría mandado a la mierda”, asegura Liam en un determinado momento sobre la fidelidad de sus fans. Hay quien le ha puesto a su perro Bonehead —como Paul Benjamin Arthurs el guitarrista fundador de la banda junto a los Gallagher que también ha vuelto a los escenarios con ellos— quien ha utilizado para comunicarse dentro del espectro autista gracias a su canción Talk Tonight, quien ha superado una depresión gracias a sus canciones o a quien, como a las amas [buceadoras a pulmón japonesas que pecan en la región de Mie] a las que Acquiesce les sirve para enfrentarse a su día a día. Ninguno se ha desanimado en estos desesperantes 15 años.
El final: la admiración mutua inesperada
El desencanto con el que Noel se enfrenta a un Liam lleno de rabia en los ensayos previos pasa a admiración. “Si yo me pusiera la pandereta en la cabeza como él sería gilipollas. Pero él no, se me había olvidado lo que significaba Liam para la gente”, admite.
Lejos de quedarse en algo fortuito, Liam deja la puerta entreabierta a un futuro (en solitario o con su hermano sobre los escenarios). Y lo hace al analizar su pose característica ante el micro: “Tienes que pensar algo que funcione con 60 años. Mick Jagger tiene que arrepentirse de Jumping Jack Flash y toda esa mierda, decir ‘joder, ahora tengo que dar volteretas, abrirme de piernas y hacer todo eso en el escenario”.
«Antes no hablábamos ni quedábamos, ahora nos mandamos vídeos de mierda casi todos los días como con cualquier amigo»
Liam Gallagher, vocalista de Oasis
Algo totalmente impensable es que este documental te lleve a que Noel acabe diciéndole a Liam que es “encantador” o que Liam diga que “sus canciones son increíbles, sin eso no sería posible”. “Antes no hablábamos ni quedábamos, ahora nos mandamos vídeos de mierda casi todos los días como con cualquier amigo”, asegura Liam. Eso sí, dejan claro que la juerga y las broncas regadas de alcohol han pasado a la historia. “Te cansas de oír las mismas gilipolleces de tus amigos durante 40 años. Cuando tienes 20 parece que estás predicando la verdad, ahora ya no”, explica Liam.

Noel y Liam Gallagher en la ‘premiere’ de ‘Don’t Look Back in Anger’ en Venecia.
Igual que hace dos años parecía impensable dar la noticia de su regreso, muchos fans no esperarían leer que se podían dedicar estas palabras: “Los detalles que odiábamos del otro han desaparecido, ahora somos como iguales”. ¿Durará? Definitely Maybe.