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La entrega del Premio Planeta 2021 nos descubrió que detrás de Carmen Mola se encontraban los escritores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. En septiembre de 2024 se tomaron un descanso con el desenlace de la saga Elena Blanco. Los tres aprovecharon para escribir por su cuenta, pero se debieron echar mucho de menos porque no tardaron en volver a reunirse para lanzar nuevas historias.Carmen Mola ha regresado así con Los huérfanos, una novela ambientada en Marbella y en el crimen organizado, que parece campar a sus anchas por esta ciudad andaluza símbolo del lujo y la ostentación. El HuffPost viajó con ellos a esta localidad de la Costa del Sol para recorrer los escenarios en los que ambientan el libro y para compartir poder entrevistar a los tres autores. Y esto fue lo que nos contaron.No os habéis tomado un descanso demasiado largo de Carmen Mola. ¿Este fue siempre el plan?Antonio Mercero: Sí, el plan era tener tiempo para escribir una novela individual cada uno y volver al redil inmediatamente, nada de desaparecer. Estábamos a ritmo de libro por año, que es bastante exigente.
Carmen Mola ha elegido Marbella para ambientar ‘Los huérfanos’, novela que retrata el crimen organizado en la Costa del SolJavier Ocaña
En esta novela, Los huérfanos, hay violencia, muerte y un asesinato particularmente impactante, aunque diría que hay menos sangre y vísceras de lo habitual en vuestros libros. ¿Se está ablandando Carmen Mola?Agustín Martínez: Sí, nos estamos ablandando, nos hacemos mayores jajaja. Lo que pasa realmente es que los lectores sois unos dementes, porque yo creo que la novela ya tiene bastante violencia. Lo que sí pasa es que con la serie de Elena Blanco eran tramas policiales centradas en un caso que a veces era muy violento. Esa violencia estaba muy presente todo el rato porque estaban con esa investigación. Los huérfanos es, en realidad, la historia de tres familias que se dedican al narcotráfico y al crimen organizado, y que de vez en cuando tiene explosiones de violencia, pero no está en el centro del relato.Esta es una novela mucho más de personajes y de ambientes familiares, y eso inevitablemente no te lleva a contar continuamente temas superviolentos, sino que estás hablando más bien de las relaciones que se establecen entre ellos. Para nosotros, la violencia siempre que aparece en las novelas es porque hace falta para contar algo. No la ponemos para hacer fuegos artificiales, sino que creemos que tiene que estar ahí para entender a determinados personajes. Y no es blanda, tampoco, porque lo que hace Strummer —uno de los huérfanos— no es lo más amable del mundo, mientras que la hermana Mei —la líder del crimen organizado en Marbella— no es la más simpática de la ciudad. Hacen cosas terribles, pero quizá sí que es verdad que la violencia no está tan presente aquí como en otras novelas.¿Por qué habéis ambientado Los huérfanos en Marbella?Jorge Díaz: Ha sido en Marbella porque tenía mucho que ver con lo que estábamos haciendo. Estamos hablando de personajes que son a veces buenos, a veces malos, y Marbella es un sitio maravilloso. A mí lo que más me gusta de Marbella cuando vengo es la luz, el lujo, lo cuidado que está, esa sensación de que se vive muy bien… Pero después cojo el periódico y me encuentro con que ayer hubo un tiroteo, que si han matado a un mafioso en una terraza… Entonces tienes esa sensación de un mundo donde la gente normal vive muy bien, donde no se mezcla con lo otro, pero que a la vez ves que hay otra casa, pero que no es una cosa sucia como podría ser un barrio marginal de drogas. Son gente que tiene un coche mejor que el tuyo, una villa mejor que la tuya, y, sin embargo están metidos en otro mundo…Pero la idea que tenemos los que no somos de Marbella es, por un lado, un lugar de vacaciones maravilloso y, por otro lado, que aquí viven los mandamases de todas las mafias. Aquí están los de la Mocro Maffia, los escoceses, los irlandeses, los chinos, los rusos, los serbocroatas… de todo. Y después también nos cuentan que hay mucha policía, que está la Interpol, el FBI, la DEA, la policía española, porque van siguiendo a sus malos.Así que tenemos una sociedad limpia, maravillosa, luminosa, y otra oscura, pero de una oscuridad muy cinematográfica y retratable. Recuerdo un día que vinimos a localizar y dejamos el coche en un parking, y en la misma fila de donde habíamos dejado nuestro coche había tres Lamborghinis, y dices ‘eso no es normal’. Yo no había visto tres Lamborghinis juntos nunca, pero vamos ni en un concesionario, y eso pasa en Marbella.
Carmen Mola ante la fachada de un pub de Puerto Banús, Marbella, donde han ambientado su novela ‘Los huérfanos’Javier Ocaña
¿Os esperáis quejas de Turismo de Marbella o de las autoridades marbellís por la imagen que ofrece el libro sobre la ciudad?Antonio Mercero: Yo no me espero quejas. Creo que en Marbella todo el mundo sabe que conviven un montón de clanes que se dedican al crimen organizado. Así que retratar eso, reflejar eso en una novela, lo veo normal, no es una cosa de locos. Otra cosa es que uno quiera que su ciudad salga de la forma más aseada. Pero al final, nuestra experiencia es que a la gente le gusta que salga a su ciudad o su pueblito, aunque sea para contar el escenario de un crimen atroz. Eso suele hacer ilusión, vamos a ver si aquí sucede lo mismo.¿Por qué una historia sobre el crimen organizado?Agustín Martínez: Cuando empezamos a juntarnos y a hablar hacia dónde queríamos ir después de la saga Elena Blanco, los tres compartimos que nos gusta mucho todo este universo de relatos sobre el crimen organizado. Nos venía a la cabeza El Padrino, Los Soprano o Uno de los nuestros. Todo ese mundo nos parecía muy interesante, muy rico, porque te genera un universo de personajes muy interesante, y, porque al mismo tiempo todas estas historias son historias de familias. Queríamos coger nuestra manera de hacer thriller y usarla para contar historias de familias. Y ahí nos lanzamos al crimen organizado. Nos parecía chulo intentar traerlo a España, intentar traer este tipo de relato a nuestra realidad social, y eso nos empuja directamente a Marbella. Además hemos colocado también personajes femeninos, que no suelen estar presentes dentro de los relatos de mafia. Tenemos a dos muy potentes, a la fiscal Laura Pastor —la protagonista— y a la hermana Mei.
Carmen Mola en Marbella, escenario de su novela ‘Los huérfanos’Javier Ocaña
En Los huérfanos aparece esta frase: «La justicia presume de su garantismo y muchas veces ampara al delincuente, la justicia deja huecos por los que escapar del castigo, la justicia poco puede contra los poderosos, es subjetiva y corrompible, es temerosa». Después de leer esto os pregunto, ¿funciona bien la justicia en España?Jorge Díaz: Yo creo que funciona razonablemente bien, nunca funciona bien del todo, pero funciona razonablemente bien.Agustín Martínez: Mientras no tengas juicios funciona de maravilla…Jorge Díaz: No creo que en España se cometan unas injusticias terribles partiendo del sistema judicial. Pues habrá cosas que estarán mejor o peor, yo creo que funciona razonablemente bien, pero es muy lenta.¿Buscabais hacer, de algún modo, una crítica a la justicia a través de esta novela?Agustín Martínez: Yo creo que la justicia tiene muchos aciertos, pero también muchísimos fallos. El sistema judicial es muy garantista y es lo que tenemos. Meterte en procesos judiciales, si no tienes dinero —y esto es una realidad también en los juicios en España— pues es mucho más difícil. A veces también, y esto le pasa a los personajes, hay un elemento de frustración. Saben que se ha cometido algo, pero por cuestiones legales, de forma, por falta de elementos probatorios o lo que sea, pues no consigues que el malo reciba su castigo, cuando es claro y palmario que sí ha sido el culpable. Entonces esto es una cuestión de la justicia, una realidad que no ocurre solo en España. Es verdad que tiene que ser garantista, pero puede generar frustración en determinados casos.Como reflejáis en la novela, el crimen organizado está instalado en Marbella. ¿Qué se puede hacer para acabar con él? ¿Estamos condenados a soportarlo en nuestras fronteras?Antonio Mercero: Esa pregunta se la hacen a diario en la Policía, la Guardia Civil y en los juzgados, ¿qué hacemos con esto?, ¿cómo nos enfrentamos al crimen organizado que se ha instalado en Marbella? Yo creo que es muy difícil, lo están haciendo, naturalmente. Hay unidades especializadas en la lucha contra el crimen organizado. Se intenta, pero es complicado porque siempre van un paso por delante en todo, en la potencia de sus narcolanchas, en los sistemas de encriptado de los teléfonos móviles, cuando consiguen desencriptar uno, ya tienen otro. Es todo el rato así, van deprisa. Parece como que corren más los malos que los buenos. Pero se intenta y hay vocación e intención de acabar con esto. No es que ‘mientras se maten entre ellos, nos da igual’. La Policía se está enfrentando al narcotráfico día tras día y lo hace bien, pero es difícil, y la sensación que da es que, al final hay una obligación de aceptar esta situación y la convivencia en Marbella del crimen organizado con la vida lujosa o normal, que hay una especie de obligación o de maldición por la que no tienes más remedio que aceptar esta coexistencia.¿Qué tenéis pensado para Laura Pastor, la protagonista de Los huérfanos? ¿Ha nacido una saga como con Elena Blanco?
Jorge Díaz: Ojalá fuera como con Elena Blanco. Nosotros lo que tenemos es un mundo que hemos creado y de ese mundo se pueden colgar más tramas, más historias, la evolución de los personajes… Pero todo eso no depende de nosotros, depende de que a la gente le guste la novela. Nosotros tenemos en la cabeza que podríamos seguir con la historia, pero depende del resultado que dé y de que la editorial nos permita continuar. Ojalá podamos seguir, pero vamos, me dices que podría ser la nueva Elena Blanco, pero diría que eso es como si cae una bomba dos veces en el mismo sitio.
La entrega del Premio Planeta 2021 nos descubrió que detrás de Carmen Mola se encontraban los escritores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. En septiembre de 2024 se tomaron un descanso con el desenlace de la saga Elena Blanco. Los tres aprovecharon para escribir por su cuenta, pero se debieron echar mucho de menos porque no tardaron en volver a reunirse para lanzar nuevas historias.
Carmen Mola ha regresado así con Los huérfanos, una novela ambientada en Marbella y en el crimen organizado, que parece campar a sus anchas por esta ciudad andaluza símbolo del lujo y la ostentación. El HuffPost viajó con ellos a esta localidad de la Costa del Sol para recorrer los escenarios en los que ambientan el libro y para compartir poder entrevistar a los tres autores. Y esto fue lo que nos contaron.
No os habéis tomado un descanso demasiado largo de Carmen Mola. ¿Este fue siempre el plan?
Antonio Mercero: Sí, el plan era tener tiempo para escribir una novela individual cada uno y volver al redil inmediatamente, nada de desaparecer. Estábamos a ritmo de libro por año, que es bastante exigente.

Carmen Mola ha elegido Marbella para ambientar ‘Los huérfanos’, novela que retrata el crimen organizado en la Costa del Sol
En esta novela, Los huérfanos, hay violencia, muerte y un asesinato particularmente impactante, aunque diría que hay menos sangre y vísceras de lo habitual en vuestros libros. ¿Se está ablandando Carmen Mola?
Agustín Martínez: Sí, nos estamos ablandando, nos hacemos mayores jajaja. Lo que pasa realmente es que los lectores sois unos dementes, porque yo creo que la novela ya tiene bastante violencia. Lo que sí pasa es que con la serie de Elena Blanco eran tramas policiales centradas en un caso que a veces era muy violento. Esa violencia estaba muy presente todo el rato porque estaban con esa investigación. Los huérfanos es, en realidad, la historia de tres familias que se dedican al narcotráfico y al crimen organizado, y que de vez en cuando tiene explosiones de violencia, pero no está en el centro del relato.
Esta es una novela mucho más de personajes y de ambientes familiares, y eso inevitablemente no te lleva a contar continuamente temas superviolentos, sino que estás hablando más bien de las relaciones que se establecen entre ellos. Para nosotros, la violencia siempre que aparece en las novelas es porque hace falta para contar algo. No la ponemos para hacer fuegos artificiales, sino que creemos que tiene que estar ahí para entender a determinados personajes. Y no es blanda, tampoco, porque lo que hace Strummer —uno de los huérfanos— no es lo más amable del mundo, mientras que la hermana Mei —la líder del crimen organizado en Marbella— no es la más simpática de la ciudad. Hacen cosas terribles, pero quizá sí que es verdad que la violencia no está tan presente aquí como en otras novelas.
¿Por qué habéis ambientado Los huérfanos en Marbella?
Jorge Díaz: Ha sido en Marbella porque tenía mucho que ver con lo que estábamos haciendo. Estamos hablando de personajes que son a veces buenos, a veces malos, y Marbella es un sitio maravilloso. A mí lo que más me gusta de Marbella cuando vengo es la luz, el lujo, lo cuidado que está, esa sensación de que se vive muy bien… Pero después cojo el periódico y me encuentro con que ayer hubo un tiroteo, que si han matado a un mafioso en una terraza… Entonces tienes esa sensación de un mundo donde la gente normal vive muy bien, donde no se mezcla con lo otro, pero que a la vez ves que hay otra casa, pero que no es una cosa sucia como podría ser un barrio marginal de drogas. Son gente que tiene un coche mejor que el tuyo, una villa mejor que la tuya, y, sin embargo están metidos en otro mundo…
Pero la idea que tenemos los que no somos de Marbella es, por un lado, un lugar de vacaciones maravilloso y, por otro lado, que aquí viven los mandamases de todas las mafias. Aquí están los de la Mocro Maffia, los escoceses, los irlandeses, los chinos, los rusos, los serbocroatas… de todo. Y después también nos cuentan que hay mucha policía, que está la Interpol, el FBI, la DEA, la policía española, porque van siguiendo a sus malos.
Así que tenemos una sociedad limpia, maravillosa, luminosa, y otra oscura, pero de una oscuridad muy cinematográfica y retratable. Recuerdo un día que vinimos a localizar y dejamos el coche en un parking, y en la misma fila de donde habíamos dejado nuestro coche había tres Lamborghinis, y dices ‘eso no es normal’. Yo no había visto tres Lamborghinis juntos nunca, pero vamos ni en un concesionario, y eso pasa en Marbella.

Carmen Mola ante la fachada de un pub de Puerto Banús, Marbella, donde han ambientado su novela ‘Los huérfanos’
¿Os esperáis quejas de Turismo de Marbella o de las autoridades marbellís por la imagen que ofrece el libro sobre la ciudad?
Antonio Mercero: Yo no me espero quejas. Creo que en Marbella todo el mundo sabe que conviven un montón de clanes que se dedican al crimen organizado. Así que retratar eso, reflejar eso en una novela, lo veo normal, no es una cosa de locos. Otra cosa es que uno quiera que su ciudad salga de la forma más aseada. Pero al final, nuestra experiencia es que a la gente le gusta que salga a su ciudad o su pueblito, aunque sea para contar el escenario de un crimen atroz. Eso suele hacer ilusión, vamos a ver si aquí sucede lo mismo.
¿Por qué una historia sobre el crimen organizado?
Agustín Martínez: Cuando empezamos a juntarnos y a hablar hacia dónde queríamos ir después de la saga Elena Blanco, los tres compartimos que nos gusta mucho todo este universo de relatos sobre el crimen organizado. Nos venía a la cabeza El Padrino, Los Soprano o Uno de los nuestros. Todo ese mundo nos parecía muy interesante, muy rico, porque te genera un universo de personajes muy interesante, y, porque al mismo tiempo todas estas historias son historias de familias. Queríamos coger nuestra manera de hacer thriller y usarla para contar historias de familias. Y ahí nos lanzamos al crimen organizado.
Nos parecía chulo intentar traerlo a España, intentar traer este tipo de relato a nuestra realidad social, y eso nos empuja directamente a Marbella. Además hemos colocado también personajes femeninos, que no suelen estar presentes dentro de los relatos de mafia. Tenemos a dos muy potentes, a la fiscal Laura Pastor —la protagonista— y a la hermana Mei.

Carmen Mola en Marbella, escenario de su novela ‘Los huérfanos’
En Los huérfanos aparece esta frase: «La justicia presume de su garantismo y muchas veces ampara al delincuente, la justicia deja huecos por los que escapar del castigo, la justicia poco puede contra los poderosos, es subjetiva y corrompible, es temerosa». Después de leer esto os pregunto, ¿funciona bien la justicia en España?
Jorge Díaz: Yo creo que funciona razonablemente bien, nunca funciona bien del todo, pero funciona razonablemente bien.
Agustín Martínez: Mientras no tengas juicios funciona de maravilla…
Jorge Díaz: No creo que en España se cometan unas injusticias terribles partiendo del sistema judicial. Pues habrá cosas que estarán mejor o peor, yo creo que funciona razonablemente bien, pero es muy lenta.
¿Buscabais hacer, de algún modo, una crítica a la justicia a través de esta novela?
Agustín Martínez: Yo creo que la justicia tiene muchos aciertos, pero también muchísimos fallos. El sistema judicial es muy garantista y es lo que tenemos. Meterte en procesos judiciales, si no tienes dinero —y esto es una realidad también en los juicios en España— pues es mucho más difícil. A veces también, y esto le pasa a los personajes, hay un elemento de frustración. Saben que se ha cometido algo, pero por cuestiones legales, de forma, por falta de elementos probatorios o lo que sea, pues no consigues que el malo reciba su castigo, cuando es claro y palmario que sí ha sido el culpable. Entonces esto es una cuestión de la justicia, una realidad que no ocurre solo en España. Es verdad que tiene que ser garantista, pero puede generar frustración en determinados casos.
Como reflejáis en la novela, el crimen organizado está instalado en Marbella. ¿Qué se puede hacer para acabar con él? ¿Estamos condenados a soportarlo en nuestras fronteras?
Antonio Mercero: Esa pregunta se la hacen a diario en la Policía, la Guardia Civil y en los juzgados, ¿qué hacemos con esto?, ¿cómo nos enfrentamos al crimen organizado que se ha instalado en Marbella? Yo creo que es muy difícil, lo están haciendo, naturalmente. Hay unidades especializadas en la lucha contra el crimen organizado. Se intenta, pero es complicado porque siempre van un paso por delante en todo, en la potencia de sus narcolanchas, en los sistemas de encriptado de los teléfonos móviles, cuando consiguen desencriptar uno, ya tienen otro. Es todo el rato así, van deprisa. Parece como que corren más los malos que los buenos.
Pero se intenta y hay vocación e intención de acabar con esto. No es que ‘mientras se maten entre ellos, nos da igual’. La Policía se está enfrentando al narcotráfico día tras día y lo hace bien, pero es difícil, y la sensación que da es que, al final hay una obligación de aceptar esta situación y la convivencia en Marbella del crimen organizado con la vida lujosa o normal, que hay una especie de obligación o de maldición por la que no tienes más remedio que aceptar esta coexistencia.
¿Qué tenéis pensado para Laura Pastor, la protagonista de Los huérfanos? ¿Ha nacido una saga como con Elena Blanco?
Jorge Díaz: Ojalá fuera como con Elena Blanco. Nosotros lo que tenemos es un mundo que hemos creado y de ese mundo se pueden colgar más tramas, más historias, la evolución de los personajes… Pero todo eso no depende de nosotros, depende de que a la gente le guste la novela. Nosotros tenemos en la cabeza que podríamos seguir con la historia, pero depende del resultado que dé y de que la editorial nos permita continuar. Ojalá podamos seguir, pero vamos, me dices que podría ser la nueva Elena Blanco, pero diría que eso es como si cae una bomba dos veces en el mismo sitio.