Fuga de empresas en Cataluña: ¿Quién pierde y quién gana?



Oficina de Banco de Sabadell en Barcelona

Naturhouse abrió la espita en agosto pasado con el traslado de su sede de Barcelona a Madrid. «¿Qué empresario en Cataluña no tiene guardado desde hace años un plan de contingencia en el cajón por lo que pudiera suceder?», interpela Félix Revuelta, fundador y presidente de la cadena y uno de los empresarios más críticos con el proceso independentista, siempre preocupado por la inseguridad jurídica derivada del proceso.

Banco Sabadell aprueba esta tarde el cambio de sede social de Barcelona a Madrid o a Alicante. La entidad, que absorbió la Caja de Ahorros del Mediterráneo, cuenta con instalaciones suficientes en la ciudad levantina que además conservaría el acervo mediterráneo del banco.

La fuga de capitales es un hecho admitido por las entidades. No solo se ha dejado un 6% su valor en Bolsa en el último mes, sino que también empieza a perder clientes. iBroker, por ejemplo, ha retirado sus depósitos de Sabadell.

Mientras, el vicepresidente económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, no ve, no sabe, y ha negado este jueves que exista fuga empresarial en Cataluña- tras los anuncios de Eurona, Oryzon Genomics y Proclinc de trasladar su sede social y de que Banco Sabadell lo esté analizando- y ha asegurado que las empresas que siguen afincadas en la comunidad también suben en bolsa, en alusión al repunte que han experimentado las acciones de las que han anunciado cambio de domicilio.

¿Qué pasa con los trabajadores?

Un cambio de domicilio social no tiene por qué afectar a la sede física. Es lo habitual en otras entidades: BBVA tiene su sede social en Bilbao y la física en Madrid. Santander registra su domicilio social en la capital cántabra pero su centro de operaciones se sitúa en la ciudad financiera de Boadilla del Monte (Madrid).

¿Quién recauda con el cambio?

Para las empresas -y esto es distinto para las personas, que pagamos IRPF, un impuesto que gestionan al 50% las autonomías- un traslado así no conlleva grandes diferencias de tributación. El Impuesto de Sociedades y todos los costes laborales se abonan a Hacienda; es decir: al Estado. Solo algunas entidades, sobre todo las de gran dimensión, están sometidas a ciertos impuestos municipales.

¿Quién pierde?

Pierde Cataluña, porque la salida de estas empresas reducirá ostensiblemente su PIB, por lo que podría pasar a representar menos de la mitad del actual 19% que representa del total de la riqueza de España. Caixabank y Sabadell tienen el 75% de su negocio fuera de Cataluña, según han reconocido sus presidentes, Josep Oliu y, respectivamente.

¿Gana el resto?

Gana el resto y, sobre todo, las autonomías y localidades donde

¿Quién protege a inversores y ahorradores?

En España, rigen al menos dos normas destacadas de seguridad bancaria: el Fondo de Garantía de Depósitos y la normativa europea. Cualquier entidad fuera del territorio nacional y del marco de la Unión Europea perdería su amparo. El Fondo de Garantía de Depósitos protege a los ahorradores ante cualquier acontecimiento que ponga en riesgo su capital. José Luis Rodríguez Zapatero lo amplió en octubre de 2008, al inicio de la crisis financiera. Con su traslado a Madrid, las entidades continuarán bajo supervisión del Banco Central Europeo, en una eventual independencia de Cataluña. De darse la secesión y aunque fueran considerados como entidades extranjeras en Cataluña y operaran como sucursales, tendrían protección española. Un mecanismo similar al que mantiene ING, cuyos depósitos están garantizados por el equivalente al FGD de Holanda; al ser una sucursal en el país.

¿Por qué se van?

Visto lo visto en el Ibex estos últimos días, salir de Cataluña no solo es una cuestión de reputación y control de riesgos, también es un tema de dinero contante y sonante. Sabadell y Caixabank perdieron esta semana 3.000 millones de euros al desplomarse en Bolsa.

¿Quién dijo pánico?

Fuga de capitales, corralito, pánico… Las situaciones se desmadran de un día para otro y nadie puede garantizar templanza ante el dinero propio, ya sea por miedo o por patriotismo. El nerviosismo de los clientes es clave a la hora de dar el paso.

¿Un corralito a la catalana?

Los bancos reconocen que ha habido un aumento de consultas sobre qué hacer con los ahorros. Eso sí, no va aparejado de una fuga de depósitos hacia otras regiones del país. Los ahorros de hasta 100.000 euros están garantizados.

Muchos economistas dan por hecho que, en una eventual independencia, Carles Puigdemont se vería obligado a crear un corralito. Es decir, el presidente del Gobierno de la Generalitat intentaría impedir la salida de depósitos con el objetivo de frenar una fuga hacia España u otros países de la Unión Europea. La única opción de retirar dinero sería a través del cajero o la sucursal y con la cantidad que el Govern pusiera encima de la mesa. Como sucedió, por ejemplo, en Argentina con el fin de la convertibilidad. Eso o sacar dinero desde el otro lado de la frontera: España o Francia.

¿Operación salida?

Efecto dominó, sí, aunque los bancos son los que más tienen que perder en una Cataluña independiente, al quedar fuera del paraguas del BCE y, por lo tanto, al margen de la liquidez europea en caso de necesitarla. La operadora de telecomunicaciones Eurona se trasladará a Madrid y Proclínic Expert, líder español en distribución de productos odontológico, a Zaragoza.

Antes que Sabadell, salieron otras empresas. Naturhouse lo hizo en agosto. Oryzon anunció el cambio de sede a Madrid el martes 3, y el resto de empresas, tras una consulta rápida de El HuffPost entre varias de las principales, siguen muy de cerca los acontecimientos. En cálculos de Josep Bou, presidente de la asociación Empresaris de Catalunya, más de 2.500 empresas han abandonado la región desde el inicio del procés.

Caixabank, el otro gran banco catalán, también se plantea abandonar Cataluña, pero el proceso de salida llevaría algo más de tiempo que el de Sabadell, pues sus Estatutos la obligan a convocar una Junta de Accionistas y no solo un Consejo de Administración, como su entidad paisana.

LA SEAT SE QUEDA, DE MOMENTO

Desde Barcelona, fuentes del grupo Seat han confirmado a El HuffPost la existencia de un plan de contingencia como es habitual en cualquier empresa. También es la habitual la actividad en la planta de Martorell donde «el trabajo sigue su curso con normalidad», lo que no excluye, reconoce la principal empresa de Cataluña, «seguir muy de cerca cómo evoluciona la situación». Con todo, insisten las fuentes, «han pasado muchas cosas y no han pasado muchas cosas en los últimos días porque a efectos legales no hay cambio alguno».

Grupo Catalana Occidente ha manifestado que, «en función de cómo se desenvuelvan los hechos», tomará «de forma ágil» las decisiones «que sean oportunas» con el objetivo de «preservar los intereses» de sus clientes, trabajadores, mediadores y accionistas. La aseguradora catalana, que tiene presencia en 50 países, ha señalado que en la compañía estarán «muy atentos» a los acontecimientos que se produzcan en relación con la crisis de Cataluña. Según han informado fuentes de la empresa a Europa Press, a lo largo de su historia ha vivido «situaciones diversas y muy complejas».


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