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Cumplir 100 años ya es un acontecimiento extraordinario, tanto que sólo el 0,03% de la población española los supera, según el INE. Sin embargo, superar los 110 convierte a una persona en un caso todavía más excepcional, como es el de Jesús Redondo, vecino de Cañaveral (Cáceres) que con 111 años continúa sorprendiendo a quienes lo conocen.Su historia, recogida por El Periódico de Extremadura y también por Canal Extremadura, forma parte de una tendencia que se observa en España y en otros países: cada vez hay más personas que alcanzan edades centenarias y, en casos mucho más excepcionales, los llamados supercentenarios, aquellos que llegan a los 110 años.Una rutina muy marcadaEl caso de Jesús resulta especialmente llamativo porque su vida no responde a una fórmula pensada al detalle. Él mismo asegura que siempre ha llevado una vida «muy normal». Uno de los hábitos que su familia destaca es su moderación a la hora de comer.Su hijo, Jacinto Redondo, explica que Jesús nunca fue una persona especialmente glotona y que siempre defendió una alimentación sin excesos. «Mi padre siempre ha dicho que se come para vivir, no se vive para comer». Jesús asegura además que nunca fumó y que tampoco fue consumidor habitual de bebidas alcohólicas fuertes. Eso sí, durante su vida sí tomó vino y cerveza de manera moderada y dentro de un contexto social.
Un anciano con un bastón.Getty Images
Actualmente, conserva la costumbre de tomarse su pequeño «vasito de vino con casera» en la cafetería de la residencia en la que vive. Sus hábitos, sin embargo, no deben interpretarse como una receta para vivir 110 años. La longevidad extrema es el resultado de una combinación compleja de factores genéticos, ambientales, sociales y de salud, y el caso de una persona concreta no permite determinar qué conducta ha sido responsable de su edad. Si hay una afición que ha acompañado especialmente a Jesús durante toda su vida es la lectura. «He leído más de 1.000 libros», afirma al medio El Periodico de Extremadura. Y la pasión no ha desaparecido con la edad. En la residencia de Cáceres donde vive, continúa pasando buena parte del día en la biblioteca. La lectura forma parte de una rutina que ha mantenido durante décadas y que le permite seguir activo intelectualmente. 78 años junto a ConcepciónLa vida de Jesús también estuvo marcada por una relación de décadas con su mujer, Concepción —Concha—, con quien estuvo casado durante 78 años hasta que se quedó viudo. Se conocieron siendo muy pequeños y permanecieron juntos durante prácticamente toda su vida adulta. A pesar del tiempo transcurrido, Jesús continúa recordándola con especial cariño.
Una pareja de ancianos abrazándose y sonriendo antes de sentarse a hacer una barbacoa con la familia en un patio.Willie B. Thomas
«Con la mujer que tenía he sido muy feliz». Juntos recorrieron diferentes lugares de España, entre ellos San Sebastián, Tenerife, Las Palmas y Mallorca, construyendo una vida que, según su propio relato, fue sencilla pero llena de experiencias.Una salud excepcional a los 110 añosLa edad ha dejado, inevitablemente, algunas huellas. Jesús reconoce que actualmente los días pueden resultar más monótonos. Pero continúa realizando ejercicios en el gimnasio de la residencia y mantiene una rutina diaria. Su estado de salud también sorprende a los profesionales que lo atienden. Su médica lo describe, según Canal Extremadura, como «un paciente anciano sano» y que además no presenta enfermedades crónicas de importancia.
Además, conserva unas facultades cognitivas que llaman especialmente la atención para alguien de su edad. La combinación de memoria, actividad y curiosidad intelectual ha permitido a Jesús mantener una independencia y una vitalidad poco frecuentes en personas que superan ampliamente el siglo de vida.
Fotografía recortada de una cuidadora consolando a un paciente mayor en un hogar de ancianos.Nicolas Hansen
Cumplir 100 años ya es un acontecimiento extraordinario, tanto que sólo el 0,03% de la población española los supera, según el INE. Sin embargo, superar los 110 convierte a una persona en un caso todavía más excepcional, como es el de Jesús Redondo, vecino de Cañaveral (Cáceres) que con 111 años continúa sorprendiendo a quienes lo conocen.
Su historia, recogida por El Periódico de Extremadura y también por Canal Extremadura, forma parte de una tendencia que se observa en España y en otros países: cada vez hay más personas que alcanzan edades centenarias y, en casos mucho más excepcionales, los llamados supercentenarios, aquellos que llegan a los 110 años.
Una rutina muy marcada
El caso de Jesús resulta especialmente llamativo porque su vida no responde a una fórmula pensada al detalle. Él mismo asegura que siempre ha llevado una vida «muy normal». Uno de los hábitos que su familia destaca es su moderación a la hora de comer.
Su hijo, Jacinto Redondo, explica que Jesús nunca fue una persona especialmente glotona y que siempre defendió una alimentación sin excesos. «Mi padre siempre ha dicho que se come para vivir, no se vive para comer».
Jesús asegura además que nunca fumó y que tampoco fue consumidor habitual de bebidas alcohólicas fuertes. Eso sí, durante su vida sí tomó vino y cerveza de manera moderada y dentro de un contexto social.

Un anciano con un bastón.
Actualmente, conserva la costumbre de tomarse su pequeño «vasito de vino con casera» en la cafetería de la residencia en la que vive. Sus hábitos, sin embargo, no deben interpretarse como una receta para vivir 110 años. La longevidad extrema es el resultado de una combinación compleja de factores genéticos, ambientales, sociales y de salud, y el caso de una persona concreta no permite determinar qué conducta ha sido responsable de su edad.
Si hay una afición que ha acompañado especialmente a Jesús durante toda su vida es la lectura. «He leído más de 1.000 libros», afirma al medio El Periodico de Extremadura. Y la pasión no ha desaparecido con la edad. En la residencia de Cáceres donde vive, continúa pasando buena parte del día en la biblioteca. La lectura forma parte de una rutina que ha mantenido durante décadas y que le permite seguir activo intelectualmente.
78 años junto a Concepción
La vida de Jesús también estuvo marcada por una relación de décadas con su mujer, Concepción —Concha—, con quien estuvo casado durante 78 años hasta que se quedó viudo. Se conocieron siendo muy pequeños y permanecieron juntos durante prácticamente toda su vida adulta. A pesar del tiempo transcurrido, Jesús continúa recordándola con especial cariño.

Una pareja de ancianos abrazándose y sonriendo antes de sentarse a hacer una barbacoa con la familia en un patio.
«Con la mujer que tenía he sido muy feliz». Juntos recorrieron diferentes lugares de España, entre ellos San Sebastián, Tenerife, Las Palmas y Mallorca, construyendo una vida que, según su propio relato, fue sencilla pero llena de experiencias.
Una salud excepcional a los 110 años
La edad ha dejado, inevitablemente, algunas huellas. Jesús reconoce que actualmente los días pueden resultar más monótonos. Pero continúa realizando ejercicios en el gimnasio de la residencia y mantiene una rutina diaria. Su estado de salud también sorprende a los profesionales que lo atienden. Su médica lo describe, según Canal Extremadura, como «un paciente anciano sano» y que además no presenta enfermedades crónicas de importancia.
Además, conserva unas facultades cognitivas que llaman especialmente la atención para alguien de su edad. La combinación de memoria, actividad y curiosidad intelectual ha permitido a Jesús mantener una independencia y una vitalidad poco frecuentes en personas que superan ampliamente el siglo de vida.

Fotografía recortada de una cuidadora consolando a un paciente mayor en un hogar de ancianos.