‘La Orestiada’, palabras ajustadas a la opinión pública


Mérida, 04/07/2017  63 Ferstival de Teatro Clásico de Mérida. La Orestíada, de Esquilo. Foto: Jero Morales

Comienza la 63 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con ganas. Lo hace con La Orestiada un texto de Esquilo versionado por el poeta Luis García Montero y con un gran elenco que incluye dos rostros televisivos bien conocidos como son Amaia Salamanca y Ricardo Gómez (el chaval ya crecido de Cuéntame).

Además, incluye nombres muy atractivos para los aficionados como son Ana Wagener, en un papel estelar, o el de José Carlos Plaza, a la dirección . Acompañados de un elenco numeroso, música, proyecciones. Anuncia, en definitiva, un gran espectáculo para un gran escenario, por tamaño y por lo que ha pasado por allí, con un gran auditorio que hay que llenar durante cinco noches seguidas. Por tanto, la expectación entre el público, las fuerzas vivas y los profesionales estaba asegurada.

¿Cubre el montaje estas expectativas? No. Se trata de un montaje irregular en lo actoral. A la presencia escénica de Ana Wagener (¿cómo lo hace para llenar siempre en presente ya sea un pequeño o un gran escenario?) o de Roberto Álvarez, incluso, de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Fern%C3%A1ndez_Mej%C3C3%B3n» target=»_blank»>Agamenon, ocupe dicho poder de una forma justa. El poder, justo o injusto, como el único legalizado para ejercer la violencia para que pase lo que pase mantenerse en el poder.

Mientras, ¿qué hace el coro? ¿Qué hacen los «ciudadanos»? Observan pasivos y se convierten en un estado de opinión. Una opinión que en épocas de tiranías calla porque ha aprendido, han visto, que torres más altas y poderosas han caído perdiendo la vida, perdiendo, si se traduce al lenguaje más contemporáneo, su bienestar.

Un estado de opinión incapaz de mantenerse en actitud crítica cuando se le da la ocasión. A la que las palabras la confunde. Palabras que no pesan, palabras que son solo espíritu, que son solo palabras. Unos ciudadanos a los que se le construye un estado de opinión con las palabras justas, con las palabras ajustadas nacidas de las pequeñas y más injustas emociones. Un estado de opinión que las repite obedientemente.



Source link

Share this post

Post Comment