La vida sin bares sería una vida más triste

La vida sin bares sería una vida más triste


AMBAR

Fotograma de la campaña Todo lo bueno acaba en bar de Ambar.

España es un país de bares, sin duda. De hecho, es el país con más numero de bares y restaurantes del mundo, un patrimonio social y económico que incluso se ha solicitado que se declare Patrimonio de la Humanidad.

Que la hostelería es un importante sector económico en España, nadie lo duda: más de 280.000 empresas así lo confirman. Pero que además es uno de los elementos que articulan la vida social de los españoles, ha sido más que evidente durante este último año, cuando nos hemos visto privado de ellos.

Porque no son sólo el lugar donde tomar o comer algo. Son el escenario preferido para reunirnos con amigos, para celebrar en compañía de los nuestros e incluso para aliviar el estrés de nuestra rutina diaria.

Las conclusiones arrojadas por el ‘Estudio sobre la relación de los españoles con los bares’ llevado a cabo por Cervezas Ambar, dentro de su  iniciativa ‘Todo lo bueno acaba en bar’  que busca poner en valor la importancia de los bares, no hacen más que corroborar lo que todos sospechábamos: la vida sin bares sería más triste. Más de la mitad de los encuestados así lo expresan, y en esto no hay grandes diferencias entre diferentes grupos sociales.

Sólo hay una actividad que puede hacer sombra al cañeo o al vermú: viajar. Más de la mitad de la población afirma que un año sin viajar sería la actividad a la que más costaría renunciar. Después, sería no poder ir a bares.

Renunciar a ir a bares, para muchos de nosotros significa a las tardes de cañas con los colegas, al pincho de tortilla con los compañeros, al café con tu mejor amiga o a la cena de cumpleaños con tu cuadrilla. Y sí, es que las reuniones con amigos son lo que mejor sabe en un bar y así lo confirma el 39,7% de los ciudadanos preguntados. Le siguen las tapas, la cerveza y el café.

Afortunadamente, la ciencia ha plantado cara a la pandemia y, poco a poco, vamos pudiendo recobrar esa normalidad, que incluye los bares como punto de reunión y de ocio. 

Esa ansiada y deseada tranquilidad de barra, mesa o terraza que los jóvenes piensan exprimir para recuperar el tiempo perdido. Porque aunque sólo un 9,3% de los encuestados asegura que irá a los bares con más frecuencia que antes, ese porcentaje se duplica en el caso de los menores de 35.

 

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