Los premios regresan con fuerza, sin olvidar a La Palma y con un claro mensaje del rey

Los premios regresan con fuerza, sin olvidar a La Palma y con un claro mensaje del rey


La alfombra azul se ha desplegado este viernes frente al Teatro Campoamor de Oviedo, lugar que ha sido de nuevo escenario de los Premios Princesa de Asturias, después de que la pandemia obligara a celebrarlos de manera reducida en el Hotel Reconquista el año pasado.

Precisamente desde ese hotel han salido poco antes de las 18:20 los reyes Felipe y Letizia, acompañados por sus hijas y la reina emérita, hacia el teatro para presidir la ceremonia.

Ese momento ha permitido echar el primer vistazo a sus comentados looks: la reina con un voluminoso vestido negro con el que pareció una estrella de cine, la princesa Leonor con un minivestido y la infanta Sofía con una falda de tul rosa.

Esto es todo lo que dio de sí la ceremonia, en la que fueron premiados la precursora de la performance Marina Abramovic en la categoría de Artes; la escritora feminista Gloria Steinem en Comunicación y Humanidades; el economista Amartya Sen en Ciencias Sociales; la nadadora Teresa Perales en Deportes; el escritor Emmanuel Carrère en Letras; la ONG CAMFED, Campaña para la Educación Femenina en Cooperación Internacional; los creadores de las vacunas contra el coronavirus Katalin Karikó, Drew Weissman, Philip Felgner, Ugur Sahin, Özlem Türeci, Derrick Rossi y Sara Gilbert en Investigación Científica y Técnica y el chef José Andrés y la ONG World Central Kitchen (Concordia).

Letizia sacó la artillería pesada

Los Princesa de Asturias son una gran cita para Letizia, que tras la austeridad obligada del año pasado, éste lo ha dado todo con un imponente vestido negro y las joyas de la corona: los pendientes de chatones, una de las piezas más espectaculares del joyero real y las espectaculares pulseras gemelas de diamantes de Cartier.

Los reyes Felipe y Letizia, a su llegada a los Princesa de Asturias.

Antisatánicos y un momento incómodo del rey

No se vio en televisión, pero en las inmediaciones del Campoamor se produjo una curiosa situación: no solo se congregaron manifestantes contrarios a la monarquía con banderas republicanas, sino también un grupo de antisatánicos con crucifijos y Biblias. Según La Nueva España, estos querían protestar contra la artista serbia Marina Abramovic, a la que consideran seguidora del demonio. Entonaron el “Dios te salve María” y los republicanos replicaron con La internacional.

Ya en el interior del teatro se produjo otro llamativo momento antes de que comenzara la ceremonia. Felipe VI se quedó unos segundos en tierra de nadie durante el saludo a las autoridades: él ya había saludado a todos pero el resto de su familia aún iban por el primero, lo que propició que durante unos eternos instantes se quedara sin saber ni dónde mirar.

Las demás integrantes de la Casa Real prosiguieron y al poco completaron los saludos pertinentes antes de hacer su entrada en la sala.

Carrère y las víctimas de los atentados de París y Steinmen sobre la risa

El escritor francés Emmanuel Carrère homenajeó en su discurso a las víctimas del atentado de los atentados de Bataclan y algunas terrazas parisinas de 2015 que dejaron 131 víctimas.

El autor de Yoga ha reconocido que cambió su discurso cuando la organización de los premios le sugirió que añadiera contenido “un poco más inspirador” y “un poco más inspirado”. Como ha confesado, ese “reproche” no se lo hacen a menudo, pero aceptó de buen grado la sugerencia y por eso optó por hablar de su cobertura diaria del juicio de esos atentados, “algo extrema e incluso trágicamente inspirador”.

Por su parte, la escritora feminista Gloria Steinmen ha dejado una frase que ha tenido gran eco en redes sociales: “La risa es una prueba de libertad ante el autoritarismo”. Así lo ha defendido por ser “una emoción libre, la única que no se puede imponer”, porque “no se puede obligar a nadie a reír, a reír de verdad y con sinceridad. Al dar valor a libertades como la risa espontánea, preservamos la libertad para siempre”.

La vecina de Teresa Perales y el poder de un plato de comida de José Andrés

En su aplaudido discurso, la nadadora paralímpica Teresa Perales se acordó de esa vecina que, en 1995, cuando le dijeron que no volvería a andar, se refirió a ella como “pobrecilla”, con lo que dejó de ser “la niña del tercero para ser la pobrecita hija de Sebi”.

Para esa vecina, la vida de Perales “se había acabado antes de empezar”, cuando para ella y su madre, presente en el auditorio, “la vida simplemente continuaba por un camino distinto al previsto”.

En su turno, el cocinero José Andrés, que ha afirmado sentirse como un “inmigrante del mundo”, ha señalado que el mundo necesita “mesas más largas” para sentarnos a comer, en lugar de “muros más altos” que nos dividan.

“Alimentemos al mundo de esperanza”, ha exhortado, al tiempo que ha pedido no olvidar a La Palma. De hecho, destinará el importe de su premio a los afectados por la erupción del volcán Cumbre Vieja.

El gran momento de Leonor

La princesa de Asturias, que ha acudido a los premios haciendo una pausa en sus estudios de Bachillerato en Gales, ha mostrado un impecable acento inglés durante su discurso al mencionar a algunos de los premiados. Cuando la heredera al trono ha empezado a hablar, las cámaras han captado la mirada del rey a Letizia cuando les ha mencionado, aunque la reina no correspondió el gesto.

“Proyectáis sobre los más jóvenes la certeza de que tenemos mucho que aportar”, ha señalado la hija mayor de los reyes sobre los premiados. ”[Conocer sus obras y avances] Me ilusiona y me llena de fuerza para seguir asumiendo mis responsabilidades”, ha señalado.

Como ha expresado Leonor, los más jóvenes son importantes para lograr un mundo “más sostenible, más justo y mejor para todos”.

El “no les olvidaremos” del rey

“Hoy, nuestras miradas, como ha recordado José Andrés, se dirigen a la isla canaria de La Palma. Me gustaría tener un recuerdo muy especial, necesario pero sobre todo muy sentido”, ha recalcado Felipe VI al comenzar su discurso. “Nos han pedido que no les olvidemos y, junto a todos los españoles. Así será, no les olvidaremos”, ha agregado.

“El año pasado lamentamos que este teatro permaneciera cerrado”, ha señalado, celebrando el haber vuelto al Campoamor tras alabar a todos y cada uno de los premiados.

En clave política, el rey ha pedido extraer lecciones de lo vivido con la crisis del coronavirus y ha alertado de “la fragilidad de los valores democráticos”. “La pandemia sirvió para reafirmar la convicción sobre el beneficio de trabajar juntos y para comprender que, únicamente trabajando unidos por el bien común de todos, es posible afrontar las situaciones más difíciles y salir victoriosos de ella”, ha remarcado. En las butacas, escuchando sus palabras, se encontraban varios miembros del Gobierno y Pablo Casado, líder del Partido Popular.

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