‘Más de 100.000 personas viven en casas como esta’

‘Más de 100.000 personas viven en casas como esta’



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Vivir en Seúl puede significar hacerlo en una habitación que apenas permite moverse. Eso es precisamente lo que quiso experimentar Jep Llavador, creador de contenido catalán con más de 741 mil suscriptores, durante su estancia en Corea del Sur. Su elección fue un goshiwon, un tipo de alojamiento característico del país en el que algunas habitaciones no superan los 3 metros cuadrados.»Más de 100.000 personas en Corea del Sur viven en casas como esta», explica Llavador al comienzo de su vídeo, en el que enseña desde dentro cómo es instalarse en uno de estos pequeños espacios. Según los datos oficiales que recoge, ya en 2008 más de 100.000 personas residían en este tipo de alojamientos y solo ha ido en aumento. Una habitación donde cabe prácticamente todoEl goshiwon que escogió el catalán concentra en unos pocos metros cuadrados prácticamente todas las necesidades básicas. Al entrar, se encuentra un pequeño escritorio con silla, una nevera, estanterías, televisión y wifi. El baño está integrado en la misma estancia e incluye lavabo, inodoro y ducha.»Tienes que ir con cuidado porque igual te vas a lavar las manos y sale el agua por arriba y te moja todo», relata mientras muestra la habitación. También dispone de algunos cajones, un armario y una pequeña ventana.

Jep LlavadorJep Llavador

Precisamente la ventana se convierte para Llavador en uno de los elementos más importantes de la habitación. Aunque es pequeña, permite que entre luz natural y, según explica, eso cambia considerablemente su experiencia al despertarse. «Si estoy en un sitio oscuro es como que me deprimo», reconoce.De alojamiento para estudiantes a solución habitacionalLos goshiwon nacieron originalmente como alojamientos económicos para estudiantes que se preparaban durante años para los exigentes exámenes de acceso a determinados empleos públicos de Corea del Sur. De hecho, el propio término hace referencia a esos exámenes y a una casa. Sin embargo, su función ha cambiado con el tiempo.El elevado precio de la vivienda en Seúl ha convertido estos espacios en una alternativa para perfiles mucho más diversos. Jep explica que actualmente viven en ellos estudiantes, inmigrantes, personas mayores con pocos recursos y trabajadores que simplemente no pueden permitirse una vivienda mejor.La proliferación de estos alojamientos también obligó a las autoridades a introducir requisitos básicos de seguridad, como ventilación mínima, detectores de humo, alarmas y salidas de emergencia, después de que varios incendios mortales pusieran de manifiesto las carencias de algunos establecimientos.Un espacio pequeño para conocer una gran ciudadA pesar de las evidentes limitaciones, la experiencia no terminó siendo negativa para Jep. Durante su viaje llegó a pasar 43 días en Corea del Sur, utilizando la habitación principalmente como lugar donde dormir mientras dedicaba el resto del tiempo a descubrir el país. 
«Solo iba al goshiwon a dormir», cuenta. Las escapadas nocturnas a tiendas Seven-Eleven y los paseos por Seúl formaron parte de una experiencia que terminó convirtiéndose, según explica, en algo más parecido a un estilo de vida que a un simple viaje.

Vivir en Seúl puede significar hacerlo en una habitación que apenas permite moverse. Eso es precisamente lo que quiso experimentar Jep Llavador, creador de contenido catalán con más de 741 mil suscriptores, durante su estancia en Corea del Sur. Su elección fue un goshiwon, un tipo de alojamiento característico del país en el que algunas habitaciones no superan los 3 metros cuadrados.

«Más de 100.000 personas en Corea del Sur viven en casas como esta», explica Llavador al comienzo de su vídeo, en el que enseña desde dentro cómo es instalarse en uno de estos pequeños espacios. Según los datos oficiales que recoge, ya en 2008 más de 100.000 personas residían en este tipo de alojamientos y solo ha ido en aumento. 

Una habitación donde cabe prácticamente todo

El goshiwon que escogió el catalán concentra en unos pocos metros cuadrados prácticamente todas las necesidades básicas. Al entrar, se encuentra un pequeño escritorio con silla, una nevera, estanterías, televisión y wifi. El baño está integrado en la misma estancia e incluye lavabo, inodoro y ducha.

«Tienes que ir con cuidado porque igual te vas a lavar las manos y sale el agua por arriba y te moja todo», relata mientras muestra la habitación. También dispone de algunos cajones, un armario y una pequeña ventana.

Jep Llavador

Jep LlavadorJep Llavador

Precisamente la ventana se convierte para Llavador en uno de los elementos más importantes de la habitación. Aunque es pequeña, permite que entre luz natural y, según explica, eso cambia considerablemente su experiencia al despertarse. «Si estoy en un sitio oscuro es como que me deprimo», reconoce.

De alojamiento para estudiantes a solución habitacional

Los goshiwon nacieron originalmente como alojamientos económicos para estudiantes que se preparaban durante años para los exigentes exámenes de acceso a determinados empleos públicos de Corea del Sur. De hecho, el propio término hace referencia a esos exámenes y a una casa. Sin embargo, su función ha cambiado con el tiempo.

El elevado precio de la vivienda en Seúl ha convertido estos espacios en una alternativa para perfiles mucho más diversos. Jep explica que actualmente viven en ellos estudiantes, inmigrantes, personas mayores con pocos recursos y trabajadores que simplemente no pueden permitirse una vivienda mejor.

La proliferación de estos alojamientos también obligó a las autoridades a introducir requisitos básicos de seguridad, como ventilación mínima, detectores de humo, alarmas y salidas de emergencia, después de que varios incendios mortales pusieran de manifiesto las carencias de algunos establecimientos.

Un espacio pequeño para conocer una gran ciudad

A pesar de las evidentes limitaciones, la experiencia no terminó siendo negativa para Jep. Durante su viaje llegó a pasar 43 días en Corea del Sur, utilizando la habitación principalmente como lugar donde dormir mientras dedicaba el resto del tiempo a descubrir el país. 

«Solo iba al goshiwon a dormir», cuenta. Las escapadas nocturnas a tiendas Seven-Eleven y los paseos por Seúl formaron parte de una experiencia que terminó convirtiéndose, según explica, en algo más parecido a un estilo de vida que a un simple viaje.

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