se busca candidato para las elecciones generales

se busca candidato para las elecciones generales



Summarize this content to 100 words:

La izquierda ha dejado pendiente para este nuevo curso político su asignatura más importante: terminar de conformar el nuevo espacio progresista y plurinacional que englobe a todo el espectro ideológico y designar al candidato que encabezará este proyecto en las decisivas elecciones generales del próximo año. Tras la salida de Yolanda Díaz y acuciados por unas encuestas a la baja, las columnas de la alianza forjada en 2023 bajo el paraguas de Sumar llevan intentando vertebrar desde hace meses una propuesta que resulte atractiva para un electorado que muestra claros signos de desencanto con la izquierda. Sumar consiguió hace tres años el 12,3% de los votos, pero la última encuesta del CIS – correspondiente al pasado mes de julio – reduce sus aspiraciones al 6,1%. Mientras, Vox – que consiguió un resultado similar a la coalición de izquierdas en los últimos comicios – no para de crecer y apunta al 15,3%. Algunos sondeos, incluso, lo sitúan al borde del 18% de estimación de voto. Frente al auge imparable de la ultraderecha y el desgaste del PSOE, las esperanzas de la izquierda de revalidar el Gobierno sólo pasan por una alternativa progresista fuerte. Para este propósito, Sumar, Izquierda Unida, Comunes y Más Madrid se pusieron manos a la obra y en febrero de este año presentaron las líneas generales de un nuevo proyecto político, al que por entonces todavía no pusieron nombre. «Ni cenizos, ni delulus. Este país nos necesita más unidas y más generosas. Estamos con el ánimo muy alto. Ni un centímetro para la resignación», dijo la concejal de Más Madrid Rita Maestre, que actuó como anfitriona en un acto en el que también participaron los ministros Ernest Urtasun y Mónica García, la entonces coordinadora de Sumar, Lara Hernández, y el líder de IU, Antonio Maíllo.

 

Los ministros Ernest Urtasun (d) y Mónica García (2d), acompañados de Lara Hernández (2i), Antonio Maíllo (c) y Rita Maestre (i)EFE

Los asuntos más espinosos, como el nombre de la nueva marca electoral, el peso de cada uno de los partidos en el proyecto y quién sería el candidato a la Moncloa, se dejaron para más adelante. Primero, se quería trabajar en las líneas generales del proyecto y avanzar en el trabajo soterrado de convencer a otras fuerzas progresistas para que se adhirieran. Sobre todo porque en los últimos meses ha calado la idea de que una izquierda fragmentada tendrá imposible alcanzar la suma necesaria para poder seguir gobernando. Los meses han ido pasando y fuentes de algunas de las formaciones implicadas han confirmado a El HuffPost que se ha estado trabajando «intensamente» en tejer esas alianzas, en el programa base y en poner sobre la mesa la lista de posibles candidatos a suceder a Yolanda Díaz como nuevo líder de la izquierda. «Queremos anunciarlo cuanto antes para que la gente identifique nuestras políticas con una cara concreta. Será una decisión colectiva que comunicaremos en el momento preciso», aseguraba hace un mes la nuevo coordinadora de Sumar, Verónica Barbero, a este medio.Las opiniones recogidas también por este periódico apuntan a que el objetivo es anunciarlo en los dos o tres próximos meses, aunque no se ha fijado una fecha límite. «No se puede retrasar mucho más», indica una de esas voces. «Veremos. El futuro de la coalición se trabaja de forma discreta, con confianza y lealtad. Pero lo que es seguro es que tendremos una candidatura fuerte», dicen otros. Incluso, algunos de los actores implicados deslizan la idea de que ya hay cierto consenso sobre el perfil que podría asumir esa responsabilidad. La quiniela de la izquierda

 

Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.Europa Press via Getty Images

A lo largo de las últimas semanas, muchos han sido los nombres que han sonado, pero también los que se han autodescartado para tomar dicho liderazgo. El primero de ellos fue el del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, quien rápidamente se borró de las quinielas. «No es eso lo que aspiro a hacer», ha repetido continuamente. También han expresado su negativa la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, o el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, aunque nadie se atreve a eliminarlos de las quinielas. En los mentideros también se resaltan las figuras políticas de Antonio Maíllo, Mónica García, Rita Maestre o Emilio Delgado, e incluso algún mirlo blanco que pudiera llegar desde el mundo de la cultura o la economía, como Luis García Montero. Verónica Barbero, por su parte, ha sido de las pocas mencionadas que no han cerrado la puerta a esa posibilidad. «Soy una persona muy responsable y siempre estaré donde mi espacio político crea que es donde tengo que estar», aseguraba también a El HuffPost. Por el contrario, sí se dan ya por mermadas las opciones del secretario general de CCOO, Unai Sordo, que ha asegurado que quiere agotar su mandato al frente del sindicato. El nombre que más ha sonado estos meses ha sido el del portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, a raíz de su gira de encuentros con otros políticos como Emilio Delgado, Irene Montero y Mónica Oltra.Pero él mismo ha rebajado las expectativas de su candidatura después de que la cúpula de Esquerra Republicana rechazase de plano integrarse en una candidatura conjunta y disolver sus siglas. «No iba a salirse de la pantalla de ERC», señalaba hace unos días Antonio Maíllo en una entrevista con Europa Press. Fuentes de IU también señalan que la hoja de ruta que se va a seguir en las próximas semanas es, por este orden, la difusión del manifiesto político, la elección y anuncio de la nueva marca electoral y, como colofón final, la presentación del candidato. «Será una persona muy reconocible», añaden. Parejas de baile

 

Aina Vidal, Àgueda Micó y Jorge PueyoEuropa Press via Getty Images

Otro asunto, que llegará posteriormente en función del calendario electoral que marque Pedro Sánchez, será la de aunar fuerzas con otras formaciones para conseguir la pretendida unidad. Partidos que se coaligaron en 2023 bajo el paraguas de Sumar, como Chunta Aragonesista o Més, ya estuvieron ausentes del acto «fundacional» de febrero y han mostrado sus dudas sobre repetir fórmula en un contexto en que las fuerzas regionalistas de izquierda han ido ganando peso en los últimos comicios autonómicos celebrados, como Extremadura, Aragón o Andalucía.Adelante Andalucía, que fue la revelación de las andaluzas del pasado mes de junio al sumar ocho escaños, ya ha asegurado que se presentará sí o sí a las generales y ha deslizado de forma reiterada que su proyecto es «andalucista» y no mira a Madrid. «Ellos son Izquierda Unida y nosotros somos Adelante Andalucía», señalaba en una entrevista a El HuffPost hace unos meses su líder, José Ignacio García. Fuentes de esa formación subrayan que no ha habido contactos con fuerzas del espacio y que mantienen su intención de concurrir con su propia papeleta.Compromís, con sus dos familias divididas actualmente en el Congreso, también se desliga del nuevo proyecto de Sumar y de la elección del candidato. «Entendemos que, como proyecto de estricta obediencia valenciana, no tendría demasiado sentido decirle a otro proyecto político qué debe hacer o a quién debe presentar», señalan.Por su parte, la Chunta Aragonesista de Jorge Pueyo se muestra más próxima a un entendimiento. «Pese a que las encuestas son favorables en solitario, estamos dispuestos a afrontar el proceso para tejer las alianzas necesarias que fortalezcan el espacio del aragonesismo de izquierdas», aseguran desde la fuerza aragonesa. Pondrán sobre la mesa de negociación, indiscutiblemente, «una financiación justa, las infraestructuras pendientes y el autogobierno de Aragón, demostrando que las políticas constructivas importan mucho más que los nombres propios». Y Podemos, ¿qué?

 

Irene Montero, izquierda, con Ione BelarraAldara Zarraoa/Getty Images

En función de las alianzas, la nueva fórmula electoral deberá plantearse si se presenta en todas las circunscripciones o deja que las fuerzas regionalistas o incluso independentistas representen el espacio progresista y plurinacional de cada territorio. Sin olvidar que Podemos, que entró a regañadientes en la fórmula de Sumar en 2023, podría esta vez ir por libre. Tras meses de total enemistad, la formación morada decidió coaligarse a última hora con Sumar e Izquierda Unida en las elecciones andaluzas de junio, lo que se vio como un primer acercamiento. Sin embargo, el pacto no encajó bien en todos los sectores del partido y tampoco tuvo un efecto práctico en cuanto a representación, puesto que no lograron escaño en el parlamento autonómico por la supuesta negativa de Maíllo a cederles algún puesto de salida. 
Que Podemos vaya a estar integrada en la nueva coalición sigue siendo la gran duda, aunque juega a favor del entendimiento la desaparición de la figura de Yolanda Díaz. Los morados sí han elegido ya su candidata para las generales, Irene Montero. La izquierda se juega en estas elecciones su futuro y el del país.

La izquierda ha dejado pendiente para este nuevo curso político su asignatura más importante: terminar de conformar el nuevo espacio progresista y plurinacional que englobe a todo el espectro ideológico y designar al candidato que encabezará este proyecto en las decisivas elecciones generales del próximo año. 

Tras la salida de Yolanda Díaz y acuciados por unas encuestas a la baja, las columnas de la alianza forjada en 2023 bajo el paraguas de Sumar llevan intentando vertebrar desde hace meses una propuesta que resulte atractiva para un electorado que muestra claros signos de desencanto con la izquierda. 

Sumar consiguió hace tres años el 12,3% de los votos, pero la última encuesta del CIS – correspondiente al pasado mes de julio – reduce sus aspiraciones al 6,1%. Mientras, Vox – que consiguió un resultado similar a la coalición de izquierdas en los últimos comicios – no para de crecer y apunta al 15,3%. Algunos sondeos, incluso, lo sitúan al borde del 18% de estimación de voto. 

Frente al auge imparable de la ultraderecha y el desgaste del PSOE, las esperanzas de la izquierda de revalidar el Gobierno sólo pasan por una alternativa progresista fuerte. Para este propósito, Sumar, Izquierda Unida, Comunes y Más Madrid se pusieron manos a la obra y en febrero de este año presentaron las líneas generales de un nuevo proyecto político, al que por entonces todavía no pusieron nombre. «Ni cenizos, ni delulus. Este país nos necesita más unidas y más generosas. Estamos con el ánimo muy alto. Ni un centímetro para la resignación», dijo la concejal de Más Madrid Rita Maestre, que actuó como anfitriona en un acto en el que también participaron los ministros Ernest Urtasun y Mónica García, la entonces coordinadora de Sumar, Lara Hernández, y el líder de IU, Antonio Maíllo.

Los ministros Ernest Urtasun (d) y Mónica García (2d), acompañados de Lara Hernández (2i),  Antonio Maíllo (c) y Rita Maestre (i)

 

Los ministros Ernest Urtasun (d) y Mónica García (2d), acompañados de Lara Hernández (2i), Antonio Maíllo (c) y Rita Maestre (i)EFE

Los asuntos más espinosos, como el nombre de la nueva marca electoral, el peso de cada uno de los partidos en el proyecto y quién sería el candidato a la Moncloa, se dejaron para más adelante. Primero, se quería trabajar en las líneas generales del proyecto y avanzar en el trabajo soterrado de convencer a otras fuerzas progresistas para que se adhirieran. Sobre todo porque en los últimos meses ha calado la idea de que una izquierda fragmentada tendrá imposible alcanzar la suma necesaria para poder seguir gobernando. 

Los meses han ido pasando y fuentes de algunas de las formaciones implicadas han confirmado a El HuffPost que se ha estado trabajando «intensamente» en tejer esas alianzas, en el programa base y en poner sobre la mesa la lista de posibles candidatos a suceder a Yolanda Díaz como nuevo líder de la izquierda. «Queremos anunciarlo cuanto antes para que la gente identifique nuestras políticas con una cara concreta. Será una decisión colectiva que comunicaremos en el momento preciso», aseguraba hace un mes la nuevo coordinadora de Sumar, Verónica Barbero, a este medio.

Las opiniones recogidas también por este periódico apuntan a que el objetivo es anunciarlo en los dos o tres próximos meses, aunque no se ha fijado una fecha límite. «No se puede retrasar mucho más», indica una de esas voces. «Veremos. El futuro de la coalición se trabaja de forma discreta, con confianza y lealtad. Pero lo que es seguro es que tendremos una candidatura fuerte», dicen otros. Incluso, algunos de los actores implicados deslizan la idea de que ya hay cierto consenso sobre el perfil que podría asumir esa responsabilidad. 

La quiniela de la izquierda

Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

 

Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.Europa Press via Getty Images

A lo largo de las últimas semanas, muchos han sido los nombres que han sonado, pero también los que se han autodescartado para tomar dicho liderazgo. El primero de ellos fue el del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, quien rápidamente se borró de las quinielas. «No es eso lo que aspiro a hacer», ha repetido continuamente. 

También han expresado su negativa la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, o el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, aunque nadie se atreve a eliminarlos de las quinielas. En los mentideros también se resaltan las figuras políticas de Antonio Maíllo, Mónica García, Rita Maestre o Emilio Delgado, e incluso algún mirlo blanco que pudiera llegar desde el mundo de la cultura o la economía, como Luis García Montero

Verónica Barbero, por su parte, ha sido de las pocas mencionadas que no han cerrado la puerta a esa posibilidad. «Soy una persona muy responsable y siempre estaré donde mi espacio político crea que es donde tengo que estar», aseguraba también a El HuffPost. 

Por el contrario, sí se dan ya por mermadas las opciones del secretario general de CCOO, Unai Sordo, que ha asegurado que quiere agotar su mandato al frente del sindicato. El nombre que más ha sonado estos meses ha sido el del portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, a raíz de su gira de encuentros con otros políticos como Emilio Delgado, Irene Montero y Mónica Oltra.

Pero él mismo ha rebajado las expectativas de su candidatura después de que la cúpula de Esquerra Republicana rechazase de plano integrarse en una candidatura conjunta y disolver sus siglas. «No iba a salirse de la pantalla de ERC», señalaba hace unos días Antonio Maíllo en una entrevista con Europa Press. 

Fuentes de IU también señalan que la hoja de ruta que se va a seguir en las próximas semanas es, por este orden, la difusión del manifiesto político, la elección y anuncio de la nueva marca electoral y, como colofón final, la presentación del candidato. «Será una persona muy reconocible», añaden. 

Parejas de baile

 

Aina Vidal, Àgueda Micó y Jorge PueyoEuropa Press via Getty Images

Otro asunto, que llegará posteriormente en función del calendario electoral que marque Pedro Sánchez, será la de aunar fuerzas con otras formaciones para conseguir la pretendida unidad. Partidos que se coaligaron en 2023 bajo el paraguas de Sumar, como Chunta Aragonesista o Més, ya estuvieron ausentes del acto «fundacional» de febrero y han mostrado sus dudas sobre repetir fórmula en un contexto en que las fuerzas regionalistas de izquierda han ido ganando peso en los últimos comicios autonómicos celebrados, como Extremadura, Aragón o Andalucía.

Adelante Andalucía, que fue la revelación de las andaluzas del pasado mes de junio al sumar ocho escaños, ya ha asegurado que se presentará sí o sí a las generales y ha deslizado de forma reiterada que su proyecto es «andalucista» y no mira a Madrid. «Ellos son Izquierda Unida y nosotros somos Adelante Andalucía», señalaba en una entrevista a El HuffPost hace unos meses su líder, José Ignacio García. Fuentes de esa formación subrayan que no ha habido contactos con fuerzas del espacio y que mantienen su intención de concurrir con su propia papeleta.

Compromís, con sus dos familias divididas actualmente en el Congreso, también se desliga del nuevo proyecto de Sumar y de la elección del candidato. «Entendemos que, como proyecto de estricta obediencia valenciana, no tendría demasiado sentido decirle a otro proyecto político qué debe hacer o a quién debe presentar», señalan.

Por su parte, la Chunta Aragonesista de Jorge Pueyo se muestra más próxima a un entendimiento. «Pese a que las encuestas son favorables en solitario, estamos dispuestos a afrontar el proceso para tejer las alianzas necesarias que fortalezcan el espacio del aragonesismo de izquierdas», aseguran desde la fuerza aragonesa. Pondrán sobre la mesa de negociación, indiscutiblemente, «una financiación justa, las infraestructuras pendientes y el autogobierno de Aragón, demostrando que las políticas constructivas importan mucho más que los nombres propios». 

Y Podemos, ¿qué?

 

Irene Montero, izquierda, con Ione BelarraAldara Zarraoa/Getty Images

En función de las alianzas, la nueva fórmula electoral deberá plantearse si se presenta en todas las circunscripciones o deja que las fuerzas regionalistas o incluso independentistas representen el espacio progresista y plurinacional de cada territorio. Sin olvidar que Podemos, que entró a regañadientes en la fórmula de Sumar en 2023, podría esta vez ir por libre. Tras meses de total enemistad, la formación morada decidió coaligarse a última hora con Sumar e Izquierda Unida en las elecciones andaluzas de junio, lo que se vio como un primer acercamiento. Sin embargo, el pacto no encajó bien en todos los sectores del partido y tampoco tuvo un efecto práctico en cuanto a representación, puesto que no lograron escaño en el parlamento autonómico por la supuesta negativa de Maíllo a cederles algún puesto de salida. 

Que Podemos vaya a estar integrada en la nueva coalición sigue siendo la gran duda, aunque juega a favor del entendimiento la desaparición de la figura de Yolanda Díaz. Los morados sí han elegido ya su candidata para las generales, Irene Montero. La izquierda se juega en estas elecciones su futuro y el del país.

Share this post

Post Comment