‘Yo tuve un padre ausente, pero no está basado en mi vida’

‘Yo tuve un padre ausente, pero no está basado en mi vida’



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Un aclamado cineasta llamado Esteban Martínez (Javier Bardem) lleva 13 años sin ver a su hija Emilia (Victoria Luengo), actriz que trabaja como camarera pero que no ha acabado de cosechar el éxito en su carrera interpretativa. Martínez la cita para presentarle una película, Desierto, en la que sin quererlo plasma el abandono de España al Sáhara Occidental y con la que a su vez aborda el abandono de un padre ausente, atormentado, violento y que durante un tiempo abusó del alcohol, a su hija. Con esta premisa llega este miércoles a los cines El ser querido, la nueva cinta de Rodrigo Sorogoyen, mano a mano al guion de nuevo de Isa Peña, protagonizada por Javier Bardem y por Victoria Luengo.Aunque la premisa parecería novedosa, cuando la cinta presentó su sinopsis y se dio a conocer al gran público en el Festival de Cannes —junto a la representación española de Almodóvar y Amarga Navidad y Los Javis con La Bola Negra—, muchos tuvieron el mismo pensamiento: el parecido más que razonable con la oscarizada Valor Sentimental de Joachim Trier, estrenada la pasada temporada. También lo tuvieron sus creadores.»No nos lo creíamos. Volvimos a leer la sinopsis», recuerda Sorogoyen en su charla con los medios en la que estuvo presente El HuffPost sobre ese primer impacto de la cinta del noruego. «La primera vez que salió la sinopsis estaba en inglés y recuerdo que había un par de cosas que podían traducirse de una forma o de otra y era como ‘no, no, es esto», bromea Peña.Para ellos, fue toda una «faena», aunque se vio incrementado por una «crisis de guion» que les acompañó todo el proceso de una película que no estaban tan seguros de que funcionaría como en otros proyectos como As Bestas. «Es el guion que más nos ha costado escribir», resume Sorogoyen, quien admite que ha dudado en muchas ocasiones de la película. «Creo que las escenas nos gustaban, todas se quedaron. Pero veías la película y decías, ‘¿A quién le puede interesar esto?’. Muchas veces entrábamos en crisis. Es duro eso, ponerse en duda todo el rato», recuerda. «Las dos primeras versiones cayeron estrepitosamente, por ejemplo», apunta Peña.»Nos hemos arriesgado mucho con El ser querido, porque toda persona que leía el guion de As Bestas decía ‘esto es un pepino’. Eso no lo hemos vivido nunca en este guion», recuerda el director que, sin embargo, admite que después de ver su cinta y la de Trier «son muy distintas». «Estoy seguro que hay espectadores que van a preferir El ser querido y seguro que hay espectadores que prefieren Valor Sentimental y hay espectadores que van a valorar mucho las dos. Fue una pena y seguramente nos hizo esforzarnos más en el guion y en el rodaje seguramente», recuerda el cineasta, quien enfatiza que «la autoría está en la mirada». Y, el abandono de un padre cineasta a su hija actriz, no es un tema distinto a cualquier otro: «En el mundo hay ocho o nueve historias. Todas se van repitiendo. Tú coges la cartelera hoy en día y todas las películas se parecen a otra».Luengo, que se enfrenta a una de sus más pletóricas temporadas con dos películas en Cannes —Amarga Navidad y El ser querido— tres películas en el próximo festival de San Sebastián —las dos anteriores y Saints, de Mikel Gurrea— tampoco escapó de esta crisis. «Cuando supimos esto nos dio un shock porque el guion estaba escrito, teníamos fecha, nuestra peli se retrasó un poco por temas de calendario y, de repente, hasta se planteó cancelar la película porque no puede ser que sea tan parecido», recuerda Luengo en la charla en la que estuvo presente El HuffPost. «¿Es una mala suerte? Sí. ¿A la vez estoy preocupada o triste por la coincidencia? No, porque pienso que para el número de padres ausentes que hay en el mundo, pocas películas se hacen sobre ello», señala.»Hay millones de películas sobre la muerte de un ser querido, hay millones de películas sobre una separación amorosa, hay millones de películas sobre cualquier cosa. Entonces, ¿por qué no va a haber millones de películas sobre padres ausentes? Bienvenidas sean, y ojalá haya más para que mucha más gente pueda hacerse esas preguntas», enfatiza.De hecho, revela que ha recibido cantidad de mensajes de hijas abandonadas por su padre, padres ausentes y madres que han sufrido esta situación. «No sabéis la cantidad de gente que me ha escrito a mí diciéndome que estoy en la misma situación que tu personaje», enfatiza y recuerda que es una película que «apela a todo el mundo».

«En el mundo hay ocho o nueve historias. Todas se van repitiendo. Tú coges la cartelera hoy en día y todas las películas se parecen a otra»Rodrigo Sorogoyen, director y guionista de ‘El ser querido’El cruce de algo personal y del conflicto del Sáhara: cómo apelan los abandonosA ella, esta historia admite que le apela directamente y que la trató hace casi cuatro años en una cena con Sorogoyen y Peña, cuando los tres hablaron de los vínculos familiares. Incluso fantasearon con que Bardem fuera el que diera vida a este director atormentado y padre ausente. «Poco después del covid-19, estaba haciendo la gira de Principiantes de Andrés Lima. Fui a Bilbao a hacer la obra e Isabel y Rodrigo vinieron a ver la función y un día comiendo los tres, hablamos de la vida, del cine, de las familias de los tres, no exclusivamente de mí… Y hablando de eso llegamos a las figuras paternas, que cada uno tenemos los más y los menos, como en todas las familias», rememora Luengo. «De repente se nos ocurrió pensar qué pasaba si intentábamos hacer una película que hablara del cine y de una hija y un padre ausente. Así lo hicimos. Sí que había un germen de que yo tuve un padre ausente, pero no está basado en mi vida», señala.Para ella, este trozo de intimidad que muestra al otro lado de la pantalla con el público no es algo único de este proyecto: «Todo lo que aparece en todas mis películas es íntimo mío, pero esta película no habla de mi vida». «En todas las películas hay circunstancias que coinciden con mi vida, porque yo trato de comprender la herida de todos los personajes a raíz de cosas que yo haya vivido», detalla Luengo. «Hay veces que vosotros no os enteráis ni ningún espectador se entera y yo estoy trabajando con algo que a mí me resuene del papel», enfatiza. Para ella «esta peli no es más íntima que ninguna otra», pero sí que ha podido «decir unas palabras que a lo mejor en mi vida no hubiera podido decir o pasar por unos sentimientos que yo en mi vida real no he podido pasar».Pero esta situación de abandono paterno filial no es la única que se refleja en la cinta, Sorogoyen y Peña hacen un paralelismo deliberado con el Sáhara Occidental y el abandono de la colonia por parte del Estado español ubicando la trama de la ficticia Desierto en este periodo histórico. 

 

Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen en el rodaje de ‘El ser querido’.Manolo Pavón

Tal y como cuentan Sorogoyen y Peña, se llegó a esta colonia de manera «orgánica» después de pensar en que fuese una cinta histórica, que se grabase en España, que tuviese lugar en una isla y de descartar otras como Cuba o Filipinas. Pero acabó, casualmente, cuadrando con el especial activismo de Bardem con el pueblo saharaui ante comités de la ONU o en el largometraje producido por él mismo Hijos de las Nubes, la última colonia.»Si tú si lees un poquito de Sahara, la palabra abandono aparece al principio del todo. ¿De qué quería hablar este señor? Del abandono. Él se cree que está hablando del Sáhara, pero en el fondo sabe o quiere inconscientemente hablar del abandono de su hija», recuerda el director. «Cuando llegamos ahí, nos dimos cuenta que Bardem es un gran defensor de la causa saharaui y nos planteamos que igual la gente piensa que lo hemos elegido por él. Ahí nos paramos, pero vimos que hemos llegado de manera orgánica, no ha sido estratégica», bromea. Para Peña, ese encaje precisamente es «de las sensaciones más bonitas» de escribir un guion. «Lo normal es que no encaje y tú tengas que estar limando para que encaje, y cuando las cosas encajan, te dejas llevar», admite.

«Si la gente logra preguntarse o simplemente hacer un ejercicio de asumir que lo hemos hecho mal y que hay unas responsabilidades como país sería una buena reflexión»Victoria Luengo, actriz de ‘El ser querido’Para Luengo, más allá de este vínculo personal con el abandono de un padre a su hija, cree que el cine puede transmitir al espectador una reflexión sobre el papel que ha tenido España en el Sáhara. «Creo que sería interesante hacer un ejercicio de reflexión. ¿Somos conscientes de lo que hemos generado con ese abandono? ¿Somos conscientes de lo que hemos generado dejando a esa gente a su suerte?», reflexiona. «Si la gente logra preguntarse o simplemente hacer un ejercicio de asumir que lo hemos hecho mal y que hay unas responsabilidades como país, que es responsabilidad nuestra haber abandonado a cierta gente, sería una buena reflexión», señala.Para ella, el cine tiene «la capacidad de ayudar a la sociedad a pensar distinto» y de «hacerte ver con tus ojos cosas que a lo mejor tú no has podido». «Creo que el cine firmemente consigue cambiar cosas, que genera pensamiento crítico porque te ayuda a hacerte preguntas y que cada uno consiga sus respuestas», apunta Luengo.La actriz, que admite haber hecho este verano un ejercicio total de desconexión digital de estar siete días sin teléfono móvil, se ha sorprendido ante la necesidad imperiosa de consultarlo todo con Google y pone de manifiesto esa falta de atención y pensamiento crítico a la que nos sumen las nuevas tecnologías. Ahí, es donde cree que tiene un papel fundamental el cine». «Creo que algo que te hace dejar tu teléfono durante dos horas y cuarto, prestar atención en una sola cosa, que te genere ciertas preguntas y te cuestiones, nos hace mejores como sociedad y que enriquece nuestra cultura», enfatiza Luengo. «Todos estamos enganchados a la inmediatez», admite.Para ella, la desinformación es precisamente uno de los peligros a los que nos enfrentamos en la red y en la sociedad actual: «Creo que vivimos en un momento muy confuso y muy peligroso porque ya no sabemos qué es verdad y qué no. ¿Dónde es la buena fuente para ir a buscar la verdad? ¿dónde es el buen lugar para irte a informar? Eso es muy peligroso. Vemos cuatro pantallazos en redes de una noticia y nos creemos que estamos informados con eso». 

 

Javier Bardem y Victoria Luengo en ‘El ser querido’.Manolo Pavón

Jugar con la tensión de los propios actores: una de las claves para transmitir tras la pantallaDurante los 135 minutos de El ser querido, la tensión se masca en todo momento en la cinta: cuando el personaje de Bardem mira desde su habitación del hotel a su hija, Victoria Luengo, cuando se encuentran en el buffet del hotel y esta ve cómo se comporta con su familia actual y, por supuesto, en ese catártico momento del rodaje en el que el monstruoso Esteban Martínez acaba mostrando su verdadera cara.Pero ese clima casi irrespirable se plasma desde el minuto uno. Para Sorogoyen y Peña, esta tensión es muy distinta a la del thriller a la que tenían acostumbrados y admiten que «no hay una fórmula fija para lograrlo». «Intentamos hacer algo lo más realista posible, supongo que eso también ayuda. Si intentas llevar la realidad al extremo, supongo que si se te da bien, al final algo consigues», recuerda Peña. «Si el espectador se cree lo que está viendo, la situación violenta o incómoda traspasa más», apunta Sorogoyen, quien lo compara con la ciencia ficción: «Si llega un Transformer y le da a alguien, puede ser muy espectacular, pero no incomoda»..

«Si intentas llevar la realidad al extremo, supongo que si se te da bien, al final algo consigues»Isabel Peña, guionista de ‘El ser querido’Esa naturalidad se transmite desde la primera escena cuando Bardem espera en un restaurante al encuentro con su hija tras 13 años de ausencia y que lograron precisamente manteniendo aislados a cada uno de los actores después de ocho meses sin verse y con una secuencia abierta a la improvisación que duró una hora y media de la que extrajeron los 18 minutos iniciales. «Fue una experiencia que no había tenido ni vivido nunca. Lo recuerdo como la vez que he sentido más libertad en un rodaje, fue un salto al abismo en el que incluso me olvidé que estábamos rodando», revela Luengo sobre ese primer día de rodaje, donde no sabía al entrar al restaurante ni dónde estaban las cámaras ni los micros, sino que entró como en una total improvisación.

 

Javier Bardem en el set de ‘El ser querido’ con Victoria Luengo y Rodrigo Sorogoyen.Manolo Pavón

«Recuerdo que el corazón me iba a 2.000 y todo es una improvisación de una hora y media, aunque hay 10 páginas seguidas que teníamos que seguir.  Teníamos varias marcas, Rodrigo a mí me dijo varias cosas y una de las cosas que teníamos claras es que la secuencia se acababa cuando yo me iba. Cuando me fui, salí fuera y de repente tenía como la sensación de estar volada, como rara, de trance. Y escuché: ‘¡Corten!’. Entonces entré y empecé a ver como todas las paredes del restaurante se abrían, paredes falsas, y empezó a salir gente vestida de negro de detrás, empecé a ver todas las cámaras y tal, y dije ‘¿esto qué es?’.  Javier y yo nos abrazamos por primera vez entonces. Fue muy guay», relata la actriz.Para Sorogoyen y Peña este «experimento» se hizo para que «esos nervios fueran reales»: «Los de Bardem sean los de Martínez y los de Luengo, los de Emilia». «Fue un experimento muy divertido, muy arriesgado al que nos atrevimos por el bien de la escena y para que experimentaran algo nuevo», recuerda el cineasta.Existen los «genios» atormentados y monstruosos, pero cada vez cambia más el paradigmaConforme avanza la cinta, la tensión va in cresendo, de la misma forma que lo hacen los encuentros entre Martínez y su hija plasmando ese «metacine» de una película ficcionada que hemos visto en otras tantas cintas recientes como la del propio Almodóvar. Sorogoyen admite que ha querido plasmar un rodaje «lo más realista posible» y tiene igual de claro que estos «genios monstruosos» como al que encarna Bardem existen. «Cada vez menos, pero seguro que existe alguien así», apunta.Para Peña, aunque al igual que el director o que la propia Luengo no ha vivido estas situaciones en un set, sí que cree que es importante hablar de los relatos que se dan en la industria: «Ahora mismo hay relatos de gente, de compañeras y de compañeros que han estado en rodajes y que han podido tener la desgracia de trabajar con gente así».

«Ahora mismo hay relatos de gente, de compañeras y de compañeros que han estado en rodajes y que han podido tener la desgracia de trabajar con gente así»Isabel Peña, guionista de ‘El ser querido’Luengo admite que si viviera alguna situación violenta hoy día se marcharía del rodaje. Y, aunque ella no lo haya vivido en primera persona, sí que conoce a compañeros a los que les ha pasado. «Espero que cada vez ganemos más espacio al sentido común y al cuidado y logremos poner límite a estas cosas», desea la actriz. Del mismo modo, le gustaría que cambiase la situación de acoso sexual y denuncias como las que abrieron el MeToo en Estados Unidos y que en España dieron algunos connatos de explosión con el caso de Carlos Vermut o los del director teatral Ramón Paso. «Vivimos en una sociedad que sigue acusando a la víctima más que a la persona que ejerce el daño», sentencia.»Tenemos muchos casos a quienes se les ha jodido la vida en los últimos años por señalar a alguien. ¿Crees que eso es un buen referente para cualquier persona víctima de acoso que quiera denunciar algo de una persona con poder? ¿Tú crees que viendo como sociedad, cómo acaban las víctimas que denuncian, te dan ganas de hablar en voz alta? No te dan ganas», reflexiona.

«Vivimos en una sociedad que sigue acusando a la víctima más que a la persona que ejerce el daño»Victoria Luengo, actriz de ‘El ser querido’Para ella, una posible solución pasa por brindar mayor seguridad a las víctimas. «Creo que el día que como sociedad cambiemos educacionalmente y logremos una estructura que permita que una víctima a la que hable no se sienta tan señalada, a lo mejor más gente se atreve a hablar», recuerda Luengo.No obstante, sí que cree que las cosas han mejorado. «Queda mucho camino, pero las mujeres ahora estamos mucho mejor que cuando mi abuela tenía mi edad o cuando mi madre tenía mi edad», señala, pero admite que ella ha dejado de vivir determinadas situaciones también por su cambio personal. «Veo menos situaciones conflictivas que cuando tenía 20 años, pero no sé si porque ha cambiado o porque tengo una posición de privilegio», reflexiona la actriz.

 

Victoria Luengo y Javier Bardem en un fotograma de ‘El ser querido’.Manolo Pavón

Del mismo modo, tampoco tiene clara la «cancelación» total a quienes han sido acusados por abusos, sino que ve importante «contextualizar». «Esta es la eterna duda, de si hay que separar al artista de la obra, de si se puede separar al artista de la obra. Creo que es importante contextualizar y que no se debería eliminar ese arte. Picasso, por ejemplo, para mí lo que se debería hacer es contextualizar de qué manera esta persona hizo este arte», reflexiona, aunque admite que se lo ha cuestionado en más de una ocasión. «Si se elimina toda la obra, todo el arte de los últimos dos siglos, es que a lo mejor nos quedamos sin nada porque venimos de una sociedad absolutamente patriarcal donde los abusos eran constantes», añade.

«Veo menos situaciones conflictivas que cuando tenía 20 años, pero no sé si porque ha cambiado o porque tengo una posición de privilegio»Victoria Luengo, actriz de ‘El ser querido’Una dupla que trata de consolidar el éxito de As Bestas y una actriz en su momento más dulceDe lo que no queda duda es que El ser querido se presenta como una de las películas de la temporada y que Sorogoyen y Peña buscan seguir conquistando en los próximos Goya, como ya hicieron con As Bestas. Para ello, su truco como dupla creativa se basa en «amor, sin sexo, con mucho respeto».El cuidado, admiten en esta dupla creativa, es fundamental. «Es casi una relación de pareja, respetarse, cuidarse, dejar sus espacios, intentar empatía, por supuesto, intentar entender qué necesita la otra persona en este momento», admite el cineasta.En su proceso creativo «no hay derecho de veto», pero sí «muchas conversaciones» e intentos de convencerse el uno al otro. Eso sí, lleva tiempo, y más en un proyecto que aseguran es el que más tiempo han estado escribiendo. «Es tiempo, ese proceso no lo puedes hacer en una semana. Tienes que tardar meses. Hay veces que hemos tenido que escribir que era rápido pero sí te puedo decir que cuanto más tiempo le dedicas a algo, mejor», recuerda el director.

«Es casi una relación de pareja, respetarse, cuidarse, dejar sus espacios, intentar empatía, por supuesto, intentar entender qué necesita la otra persona en este momento»Rodrigo Sorogoyen, director y guionista de ‘El ser querido’.Llegar después de un éxito en taquilla y premios como nada menos que 9 premios Goya de As Bestas les ha generado «libertad y miedo» a partes iguales. «De las pocas cosas buenas que tiene el éxito de una película es que te refrenda un poco y la gente que haces la siguiente te sientes más libre, te permites más y confían más en ti, eso siempre está bien. Pero luego hay más miedo y más responsabilidad y la expectativa está más alta, que siempre es muy peligroso», recuerda.Para Peña, estas expectativas crecen cuando miran a sus grandes éxitos en la gran y la pequeña pantalla: «Después de As Bestas, hay gente que, si se mete a la sala pensando que es un thriller con Javier Bardem, pues igual le vamos a decepcionar». «Pero precisamente es también lo que nos ha hecho atrevernos a contar una historia de una manera tan diferente. El querer justo alejarnos de As bestas, de un Antidisturbios… Como que ya lo habíamos hecho y el cuerpo nos pedía muchísimo hacer algo distinto», admite.Pero si hay un rostro que va a dominar la temporada con tres películas en grandes festivales ese será el de Luengo que se encuentra, admite, «con la euforia de un niño la noche antes de los reyes magos», pero también cohibida. «Estoy viviendo algo que supera las expectativas que yo tenía de mí misma en cuanto a mi carrera actoral. Ni siquiera había soñado con esto», revela.
Admite, eso sí, que «había soñado alguna vez con trabajar con Pedro Almodóvar», pero ni siquiera había proyectado hacer doblete en Cannes y triplete en Donosti. «Estoy intentando agradecer lo que es porque es fuerte, asumirlo, aceptarlo y decir ‘lo que estás viviendo es excepcional’, pero no me detengo ahí, creo que eso no me sentaría bien», reflexiona. «Estoy tratando de darle importancia al hecho porque sé que es muy importante, pero no dármela a mí misma», admite.

Un aclamado cineasta llamado Esteban Martínez (Javier Bardem) lleva 13 años sin ver a su hija Emilia (Victoria Luengo), actriz que trabaja como camarera pero que no ha acabado de cosechar el éxito en su carrera interpretativa. Martínez la cita para presentarle una película, Desierto, en la que sin quererlo plasma el abandono de España al Sáhara Occidental y con la que a su vez aborda el abandono de un padre ausente, atormentado, violento y que durante un tiempo abusó del alcohol, a su hija. Con esta premisa llega este miércoles a los cines El ser querido, la nueva cinta de Rodrigo Sorogoyen, mano a mano al guion de nuevo de Isa Peña, protagonizada por Javier Bardem y por Victoria Luengo.

Aunque la premisa parecería novedosa, cuando la cinta presentó su sinopsis y se dio a conocer al gran público en el Festival de Cannes —junto a la representación española de Almodóvar y Amarga Navidad y Los Javis con La Bola Negra—, muchos tuvieron el mismo pensamiento: el parecido más que razonable con la oscarizada Valor Sentimental de Joachim Trier, estrenada la pasada temporada. También lo tuvieron sus creadores.

«No nos lo creíamos. Volvimos a leer la sinopsis», recuerda Sorogoyen en su charla con los medios en la que estuvo presente El HuffPost sobre ese primer impacto de la cinta del noruego. «La primera vez que salió la sinopsis estaba en inglés y recuerdo que había un par de cosas que podían traducirse de una forma o de otra y era como ‘no, no, es esto», bromea Peña.

Para ellos, fue toda una «faena», aunque se vio incrementado por una «crisis de guion» que les acompañó todo el proceso de una película que no estaban tan seguros de que funcionaría como en otros proyectos como As Bestas. «Es el guion que más nos ha costado escribir», resume Sorogoyen, quien admite que ha dudado en muchas ocasiones de la película. «Creo que las escenas nos gustaban, todas se quedaron. Pero veías la película y decías, ‘¿A quién le puede interesar esto?’. Muchas veces entrábamos en crisis. Es duro eso, ponerse en duda todo el rato», recuerda. «Las dos primeras versiones cayeron estrepitosamente, por ejemplo», apunta Peña.

«Nos hemos arriesgado mucho con El ser querido, porque toda persona que leía el guion de As Bestas decía ‘esto es un pepino’. Eso no lo hemos vivido nunca en este guion», recuerda el director que, sin embargo, admite que después de ver su cinta y la de Trier «son muy distintas». 

«Estoy seguro que hay espectadores que van a preferir El ser querido y seguro que hay espectadores que prefieren Valor Sentimental y hay espectadores que van a valorar mucho las dos. Fue una pena y seguramente nos hizo esforzarnos más en el guion y en el rodaje seguramente», recuerda el cineasta, quien enfatiza que «la autoría está en la mirada». Y, el abandono de un padre cineasta a su hija actriz, no es un tema distinto a cualquier otro: «En el mundo hay ocho o nueve historias. Todas se van repitiendo. Tú coges la cartelera hoy en día y todas las películas se parecen a otra».

Luengo, que se enfrenta a una de sus más pletóricas temporadas con dos películas en Cannes —Amarga Navidad y El ser querido— tres películas en el próximo festival de San Sebastián —las dos anteriores y Saints, de Mikel Gurrea— tampoco escapó de esta crisis. 

«Cuando supimos esto nos dio un shock porque el guion estaba escrito, teníamos fecha, nuestra peli se retrasó un poco por temas de calendario y, de repente, hasta se planteó cancelar la película porque no puede ser que sea tan parecido», recuerda Luengo en la charla en la que estuvo presente El HuffPost. «¿Es una mala suerte? Sí. ¿A la vez estoy preocupada o triste por la coincidencia? No, porque pienso que para el número de padres ausentes que hay en el mundo, pocas películas se hacen sobre ello», señala.

«Hay millones de películas sobre la muerte de un ser querido, hay millones de películas sobre una separación amorosa, hay millones de películas sobre cualquier cosa. Entonces, ¿por qué no va a haber millones de películas sobre padres ausentes? Bienvenidas sean, y ojalá haya más para que mucha más gente pueda hacerse esas preguntas», enfatiza.

De hecho, revela que ha recibido cantidad de mensajes de hijas abandonadas por su padre, padres ausentes y madres que han sufrido esta situación. «No sabéis la cantidad de gente que me ha escrito a mí diciéndome que estoy en la misma situación que tu personaje», enfatiza y recuerda que es una película que «apela a todo el mundo».

«En el mundo hay ocho o nueve historias. Todas se van repitiendo. Tú coges la cartelera hoy en día y todas las películas se parecen a otra»

Rodrigo Sorogoyen, director y guionista de ‘El ser querido’

El cruce de algo personal y del conflicto del Sáhara: cómo apelan los abandonos

A ella, esta historia admite que le apela directamente y que la trató hace casi cuatro años en una cena con Sorogoyen y Peña, cuando los tres hablaron de los vínculos familiares. Incluso fantasearon con que Bardem fuera el que diera vida a este director atormentado y padre ausente. 

«Poco después del covid-19, estaba haciendo la gira de Principiantes de Andrés Lima. Fui a Bilbao a hacer la obra e Isabel y Rodrigo vinieron a ver la función y un día comiendo los tres, hablamos de la vida, del cine, de las familias de los tres, no exclusivamente de mí… Y hablando de eso llegamos a las figuras paternas, que cada uno tenemos los más y los menos, como en todas las familias», rememora Luengo. «De repente se nos ocurrió pensar qué pasaba si intentábamos hacer una película que hablara del cine y de una hija y un padre ausente. Así lo hicimos. Sí que había un germen de que yo tuve un padre ausente, pero no está basado en mi vida», señala.

Para ella, este trozo de intimidad que muestra al otro lado de la pantalla con el público no es algo único de este proyecto: «Todo lo que aparece en todas mis películas es íntimo mío, pero esta película no habla de mi vida». «En todas las películas hay circunstancias que coinciden con mi vida, porque yo trato de comprender la herida de todos los personajes a raíz de cosas que yo haya vivido», detalla Luengo. «Hay veces que vosotros no os enteráis ni ningún espectador se entera y yo estoy trabajando con algo que a mí me resuene del papel», enfatiza. 

Para ella «esta peli no es más íntima que ninguna otra», pero sí que ha podido «decir unas palabras que a lo mejor en mi vida no hubiera podido decir o pasar por unos sentimientos que yo en mi vida real no he podido pasar».

Pero esta situación de abandono paterno filial no es la única que se refleja en la cinta, Sorogoyen y Peña hacen un paralelismo deliberado con el Sáhara Occidental y el abandono de la colonia por parte del Estado español ubicando la trama de la ficticia Desierto en este periodo histórico. 

Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen en el rodaje de 'El ser querido'.

 

Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen en el rodaje de ‘El ser querido’.Manolo Pavón

Tal y como cuentan Sorogoyen y Peña, se llegó a esta colonia de manera «orgánica» después de pensar en que fuese una cinta histórica, que se grabase en España, que tuviese lugar en una isla y de descartar otras como Cuba o Filipinas. Pero acabó, casualmente, cuadrando con el especial activismo de Bardem con el pueblo saharaui ante comités de la ONU o en el largometraje producido por él mismo Hijos de las Nubes, la última colonia.

«Si tú si lees un poquito de Sahara, la palabra abandono aparece al principio del todo. ¿De qué quería hablar este señor? Del abandono. Él se cree que está hablando del Sáhara, pero en el fondo sabe o quiere inconscientemente hablar del abandono de su hija», recuerda el director. 

«Cuando llegamos ahí, nos dimos cuenta que Bardem es un gran defensor de la causa saharaui y nos planteamos que igual la gente piensa que lo hemos elegido por él. Ahí nos paramos, pero vimos que hemos llegado de manera orgánica, no ha sido estratégica», bromea. Para Peña, ese encaje precisamente es «de las sensaciones más bonitas» de escribir un guion. «Lo normal es que no encaje y tú tengas que estar limando para que encaje, y cuando las cosas encajan, te dejas llevar», admite.

«Si la gente logra preguntarse o simplemente hacer un ejercicio de asumir que lo hemos hecho mal y que hay unas responsabilidades como país sería una buena reflexión»

Victoria Luengo, actriz de ‘El ser querido’

Para Luengo, más allá de este vínculo personal con el abandono de un padre a su hija, cree que el cine puede transmitir al espectador una reflexión sobre el papel que ha tenido España en el Sáhara. «Creo que sería interesante hacer un ejercicio de reflexión. ¿Somos conscientes de lo que hemos generado con ese abandono? ¿Somos conscientes de lo que hemos generado dejando a esa gente a su suerte?», reflexiona. 

«Si la gente logra preguntarse o simplemente hacer un ejercicio de asumir que lo hemos hecho mal y que hay unas responsabilidades como país, que es responsabilidad nuestra haber abandonado a cierta gente, sería una buena reflexión», señala.

Para ella, el cine tiene «la capacidad de ayudar a la sociedad a pensar distinto» y de «hacerte ver con tus ojos cosas que a lo mejor tú no has podido». «Creo que el cine firmemente consigue cambiar cosas, que genera pensamiento crítico porque te ayuda a hacerte preguntas y que cada uno consiga sus respuestas», apunta Luengo.

La actriz, que admite haber hecho este verano un ejercicio total de desconexión digital de estar siete días sin teléfono móvil, se ha sorprendido ante la necesidad imperiosa de consultarlo todo con Google y pone de manifiesto esa falta de atención y pensamiento crítico a la que nos sumen las nuevas tecnologías. Ahí, es donde cree que tiene un papel fundamental el cine». 

«Creo que algo que te hace dejar tu teléfono durante dos horas y cuarto, prestar atención en una sola cosa, que te genere ciertas preguntas y te cuestiones, nos hace mejores como sociedad y que enriquece nuestra cultura», enfatiza Luengo. «Todos estamos enganchados a la inmediatez», admite.

Para ella, la desinformación es precisamente uno de los peligros a los que nos enfrentamos en la red y en la sociedad actual: «Creo que vivimos en un momento muy confuso y muy peligroso porque ya no sabemos qué es verdad y qué no. ¿Dónde es la buena fuente para ir a buscar la verdad? ¿dónde es el buen lugar para irte a informar? Eso es muy peligroso. Vemos cuatro pantallazos en redes de una noticia y nos creemos que estamos informados con eso». 

Javier Bardem y Victoria Luengo en 'El ser querido'.

 

Javier Bardem y Victoria Luengo en ‘El ser querido’.Manolo Pavón

Jugar con la tensión de los propios actores: una de las claves para transmitir tras la pantalla

Durante los 135 minutos de El ser querido, la tensión se masca en todo momento en la cinta: cuando el personaje de Bardem mira desde su habitación del hotel a su hija, Victoria Luengo, cuando se encuentran en el buffet del hotel y esta ve cómo se comporta con su familia actual y, por supuesto, en ese catártico momento del rodaje en el que el monstruoso Esteban Martínez acaba mostrando su verdadera cara.

Pero ese clima casi irrespirable se plasma desde el minuto uno. Para Sorogoyen y Peña, esta tensión es muy distinta a la del thriller a la que tenían acostumbrados y admiten que «no hay una fórmula fija para lograrlo». 

«Intentamos hacer algo lo más realista posible, supongo que eso también ayuda. Si intentas llevar la realidad al extremo, supongo que si se te da bien, al final algo consigues», recuerda Peña. «Si el espectador se cree lo que está viendo, la situación violenta o incómoda traspasa más», apunta Sorogoyen, quien lo compara con la ciencia ficción: «Si llega un Transformer y le da a alguien, puede ser muy espectacular, pero no incomoda»..

«Si intentas llevar la realidad al extremo, supongo que si se te da bien, al final algo consigues»

Isabel Peña, guionista de ‘El ser querido’

Esa naturalidad se transmite desde la primera escena cuando Bardem espera en un restaurante al encuentro con su hija tras 13 años de ausencia y que lograron precisamente manteniendo aislados a cada uno de los actores después de ocho meses sin verse y con una secuencia abierta a la improvisación que duró una hora y media de la que extrajeron los 18 minutos iniciales. 

«Fue una experiencia que no había tenido ni vivido nunca. Lo recuerdo como la vez que he sentido más libertad en un rodaje, fue un salto al abismo en el que incluso me olvidé que estábamos rodando», revela Luengo sobre ese primer día de rodaje, donde no sabía al entrar al restaurante ni dónde estaban las cámaras ni los micros, sino que entró como en una total improvisación.

Javier Bardem en el set de 'El ser querido' con Victoria Luengo y Rodrigo Sorogoyen.

 

Javier Bardem en el set de ‘El ser querido’ con Victoria Luengo y Rodrigo Sorogoyen.Manolo Pavón

«Recuerdo que el corazón me iba a 2.000 y todo es una improvisación de una hora y media, aunque hay 10 páginas seguidas que teníamos que seguir.  Teníamos varias marcas, Rodrigo a mí me dijo varias cosas y una de las cosas que teníamos claras es que la secuencia se acababa cuando yo me iba. Cuando me fui, salí fuera y de repente tenía como la sensación de estar volada, como rara, de trance. Y escuché: ‘¡Corten!’. Entonces entré y empecé a ver como todas las paredes del restaurante se abrían, paredes falsas, y empezó a salir gente vestida de negro de detrás, empecé a ver todas las cámaras y tal, y dije ‘¿esto qué es?’.  Javier y yo nos abrazamos por primera vez entonces. Fue muy guay», relata la actriz.

Para Sorogoyen y Peña este «experimento» se hizo para que «esos nervios fueran reales»: «Los de Bardem sean los de Martínez y los de Luengo, los de Emilia». «Fue un experimento muy divertido, muy arriesgado al que nos atrevimos por el bien de la escena y para que experimentaran algo nuevo», recuerda el cineasta.

Existen los «genios» atormentados y monstruosos, pero cada vez cambia más el paradigma

Conforme avanza la cinta, la tensión va in cresendo, de la misma forma que lo hacen los encuentros entre Martínez y su hija plasmando ese «metacine» de una película ficcionada que hemos visto en otras tantas cintas recientes como la del propio Almodóvar. Sorogoyen admite que ha querido plasmar un rodaje «lo más realista posible» y tiene igual de claro que estos «genios monstruosos» como al que encarna Bardem existen. «Cada vez menos, pero seguro que existe alguien así», apunta.

Para Peña, aunque al igual que el director o que la propia Luengo no ha vivido estas situaciones en un set, sí que cree que es importante hablar de los relatos que se dan en la industria: «Ahora mismo hay relatos de gente, de compañeras y de compañeros que han estado en rodajes y que han podido tener la desgracia de trabajar con gente así».

«Ahora mismo hay relatos de gente, de compañeras y de compañeros que han estado en rodajes y que han podido tener la desgracia de trabajar con gente así»

Isabel Peña, guionista de ‘El ser querido’

Luengo admite que si viviera alguna situación violenta hoy día se marcharía del rodaje. Y, aunque ella no lo haya vivido en primera persona, sí que conoce a compañeros a los que les ha pasado. «Espero que cada vez ganemos más espacio al sentido común y al cuidado y logremos poner límite a estas cosas», desea la actriz. 

Del mismo modo, le gustaría que cambiase la situación de acoso sexual y denuncias como las que abrieron el MeToo en Estados Unidos y que en España dieron algunos connatos de explosión con el caso de Carlos Vermut o los del director teatral Ramón Paso. «Vivimos en una sociedad que sigue acusando a la víctima más que a la persona que ejerce el daño», sentencia.

«Tenemos muchos casos a quienes se les ha jodido la vida en los últimos años por señalar a alguien. ¿Crees que eso es un buen referente para cualquier persona víctima de acoso que quiera denunciar algo de una persona con poder? ¿Tú crees que viendo como sociedad, cómo acaban las víctimas que denuncian, te dan ganas de hablar en voz alta? No te dan ganas», reflexiona.

«Vivimos en una sociedad que sigue acusando a la víctima más que a la persona que ejerce el daño»

Victoria Luengo, actriz de ‘El ser querido’

Para ella, una posible solución pasa por brindar mayor seguridad a las víctimas. «Creo que el día que como sociedad cambiemos educacionalmente y logremos una estructura que permita que una víctima a la que hable no se sienta tan señalada, a lo mejor más gente se atreve a hablar», recuerda Luengo.

No obstante, sí que cree que las cosas han mejorado. «Queda mucho camino, pero las mujeres ahora estamos mucho mejor que cuando mi abuela tenía mi edad o cuando mi madre tenía mi edad», señala, pero admite que ella ha dejado de vivir determinadas situaciones también por su cambio personal. «Veo menos situaciones conflictivas que cuando tenía 20 años, pero no sé si porque ha cambiado o porque tengo una posición de privilegio», reflexiona la actriz.

Victoria Luengo y Javier Bardem en un fotograma de 'El ser querido'.

 

Victoria Luengo y Javier Bardem en un fotograma de ‘El ser querido’.Manolo Pavón

Del mismo modo, tampoco tiene clara la «cancelación» total a quienes han sido acusados por abusos, sino que ve importante «contextualizar». «Esta es la eterna duda, de si hay que separar al artista de la obra, de si se puede separar al artista de la obra. Creo que es importante contextualizar y que no se debería eliminar ese arte. Picasso, por ejemplo, para mí lo que se debería hacer es contextualizar de qué manera esta persona hizo este arte», reflexiona, aunque admite que se lo ha cuestionado en más de una ocasión. «Si se elimina toda la obra, todo el arte de los últimos dos siglos, es que a lo mejor nos quedamos sin nada porque venimos de una sociedad absolutamente patriarcal donde los abusos eran constantes», añade.

«Veo menos situaciones conflictivas que cuando tenía 20 años, pero no sé si porque ha cambiado o porque tengo una posición de privilegio»

Victoria Luengo, actriz de ‘El ser querido’

Una dupla que trata de consolidar el éxito de As Bestas y una actriz en su momento más dulce

De lo que no queda duda es que El ser querido se presenta como una de las películas de la temporada y que Sorogoyen y Peña buscan seguir conquistando en los próximos Goya, como ya hicieron con As Bestas. Para ello, su truco como dupla creativa se basa en «amor, sin sexo, con mucho respeto».

El cuidado, admiten en esta dupla creativa, es fundamental. «Es casi una relación de pareja, respetarse, cuidarse, dejar sus espacios, intentar empatía, por supuesto, intentar entender qué necesita la otra persona en este momento», admite el cineasta.

En su proceso creativo «no hay derecho de veto», pero sí «muchas conversaciones» e intentos de convencerse el uno al otro. Eso sí, lleva tiempo, y más en un proyecto que aseguran es el que más tiempo han estado escribiendo. «Es tiempo, ese proceso no lo puedes hacer en una semana. Tienes que tardar meses. Hay veces que hemos tenido que escribir que era rápido pero sí te puedo decir que cuanto más tiempo le dedicas a algo, mejor», recuerda el director.

«Es casi una relación de pareja, respetarse, cuidarse, dejar sus espacios, intentar empatía, por supuesto, intentar entender qué necesita la otra persona en este momento»

Rodrigo Sorogoyen, director y guionista de ‘El ser querido’.

Llegar después de un éxito en taquilla y premios como nada menos que 9 premios Goya de As Bestas les ha generado «libertad y miedo» a partes iguales. «De las pocas cosas buenas que tiene el éxito de una película es que te refrenda un poco y la gente que haces la siguiente te sientes más libre, te permites más y confían más en ti, eso siempre está bien. Pero luego hay más miedo y más responsabilidad y la expectativa está más alta, que siempre es muy peligroso», recuerda.

Para Peña, estas expectativas crecen cuando miran a sus grandes éxitos en la gran y la pequeña pantalla: «Después de As Bestas, hay gente que, si se mete a la sala pensando que es un thriller con Javier Bardem, pues igual le vamos a decepcionar». «Pero precisamente es también lo que nos ha hecho atrevernos a contar una historia de una manera tan diferente. El querer justo alejarnos de As bestas, de un Antidisturbios… Como que ya lo habíamos hecho y el cuerpo nos pedía muchísimo hacer algo distinto», admite.

Pero si hay un rostro que va a dominar la temporada con tres películas en grandes festivales ese será el de Luengo que se encuentra, admite, «con la euforia de un niño la noche antes de los reyes magos», pero también cohibida. «Estoy viviendo algo que supera las expectativas que yo tenía de mí misma en cuanto a mi carrera actoral. Ni siquiera había soñado con esto», revela.

Admite, eso sí, que «había soñado alguna vez con trabajar con Pedro Almodóvar», pero ni siquiera había proyectado hacer doblete en Cannes y triplete en Donosti. «Estoy intentando agradecer lo que es porque es fuerte, asumirlo, aceptarlo y decir ‘lo que estás viviendo es excepcional’, pero no me detengo ahí, creo que eso no me sentaría bien», reflexiona. «Estoy tratando de darle importancia al hecho porque sé que es muy importante, pero no dármela a mí misma», admite.

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